Día de museos en Portsmouth (II)

¡Hola, pompeynianos!

Hace unas semanas os hablaba de una posible ruta de museos en Southsea, entre los que destaca el Portsmouth City Museum. Sin embargo, dado el gran patrimonio cultural que Portsmouth tiene que ofrecernos, en esta segunda entrada os hablaré de otra ruta alternativa de diferentes museos. ¡Sígueme y vámonos! 🙂

La ruta que seguiremos será la siguiente:

Charles Dickens Birthplace Museum

Dónde: Old Commercial Road, Portsmouth

Horario de apertura: 10.00 – 17.30 de viernes a domingo (de marzo a octubre)

Entrada: £4.20 para adultos, £3.20 para estudiantes; Gratuito para residentes en Portsmouth

Duración aproximada de la visita: 45-60 minutos

Sitio web

En esta ocasión empezaremos nuestra ruta en el distrito de Landport. Es aquí donde encontramos la casa natal de unos de los escritores más importantes de la literatura universal: Charles Dickens. Aunque solo pasó sus primeros cinco meses de vida en esta dirección, la asociación que gestiona el museo pudo obtener en subasta algunos muebles y objetos personales del autor, entre los que destaca el sofá en el que murió.

El museo cuenta con una pequeña tienda al inicio de la visita en el que podréis encontrar todo tipo de parafernalia relacionada con Dickens, situada en el sótano de la casa. Hasta un total de cuatro plantas componen la casa, cada una de ellas compuesta por una serie de habitaciones adornadas con muebles propios de la época, algunos de los cuales pertenecieron al célebre escritor. En algunas ocasiones también podréis ver algunos de sus dibujos y escritos.

Por lo general se trata de un museo pequeño y bastante coqueto, de obligada visita para todos los fans de la literatura y, en especial, del autor. Es cierto que es algo complicado dar con él, puesto que la calle en la que se encuentra no hace sospechar de la existencia de ningún museo, y la fachada de la casa no destaca por nada especial más allá de la pequeña placa circular que indica que Dickens nació en ese mismo lugar.

Charles Dickens Birthplace Museum, en Old Commercial Road. Foto cortesía del museo.

Una vez finalizada la visita, ponemos rumbo al siguiente punto de nuestra ruta: Portsmouth Historic Dockyard. Tenemos dos opciones para desplazarnos hasta este lugar:

  1. Ir andando (30 minutos de recorrido): recorred Old Commercial Road y girad a la derecha cuando veáis el inicio de Church Street. Seguid por Hope Street, Alfred Street y, finalmente, Queen Street hasta que ésta desemboque en Main Road.
  2. Coger el autobús Solent Ranger X4, The Star 8 o First PR hasta The Hard Interchange Stand J (10 minutos de recorrido): suelen pasar con frecuencia y os dejarán muy cerca de la entrada a Portsmouth Historic Dockyard. La parada se encuentra en Mile End Road, a escasos minutos del museo.

Portsmouth Historic Dockyard

Dónde: Victory Gate, Her Majesty’s Naval Base

Horario de apertura: 10.00 – 17.00 (de noviembre a marzo), 10.00 – 17.30 (de abril a octubre)

Entrada: £28 para adultos y £25.50 para estudiantes (entrada que incluye visita a todos los museos del Historic Dockyard y Gosport)

Duración aproximada de la visita: 2-3 horas

Sitio web

Llegamos a Main Road y nos adentramos en las profundidades de la historia naval de Portsmouth. Portsmouth Historic Dockyard forma parte de la base naval de la ciudad y está abierta al público todos los días del año (exceptuando algunos festivos). La entrada es gratuita, pero si queremos visitar sus atracciones turísticas tenemos que pagar. Lo más cómodo y económico, sin duda, es comprar un All Attraction Ticket que nos permita entrar a todos los barcos y museos sin tener que pagar la cuota individual. Otra ventaja es que podemos optar a ir a Gosport en transbordador o waterbus, ya incluido en la entrada, y visitar también los museos de la Royal Navy que se encuentran allí.

National Royal Navy Museum, en Historic Dockyard. Foto cortesía del museo.

Dado el número de atracciones que comprende Portsmouth Historic Dockyard, vamos a hablar brevemente de cada una de ellas:

  • National Museum of the Royal Navy

Abierto por primera vez en 1911, este museo cuenta con una gran variedad de artefactos navales de todas las épocas distribuidos en tres naves, dos de las cuales fueron construidas en el siglo XVIII. Sus exposiciones se centran, sobre todo, en la batalla de Trafalgar, y en la actualidad podemos ver cuatro exposiciones o colecciones permanentes: Victory Gallery, que cuenta la historia del HMS Victory, uno de los barcos que también podemos visitar en el Dockyard; Nelson Gallery, centrada en la persona del almirante Horatio Nelson; Sailing Navy Gallery, en la que podemos aprender más acerca de la vida en la marina británica; y, finalmente, HMS Hear My Story, en la que descubriremos historias impactantes y bastante curiosas acerca de todos aquellos que formaron parte de la marina británica durante los últimos cien años, en especial en Portsmouth.

  • Action Stations

Que no os engañe su localización: Action Stations no tiene nada que ver con la base naval en Portsmouth, aunque muchas de las actividades que proponen sí que están inspiradas en ella. Todo lo contrario: se trata de un centro recreativo en el que podéis poneros a prueba de distintas maneras. Os haréis una mejor idea de a lo que me refiero si veis el siguiente vídeo:

  • HMS M33

Este barco monitor es famoso en todo el país por ser uno de los tres únicos que se conservan de la Primera Guerra Mundial. Lleva en exposición desde el año 2015, por lo que es una de las adquisiciones más recientes del Historic Dockyard.

  • HMS Warrior 1860

El Warrior fue el primer buque acorazado de la armada británica, construido en contraposición al francés La Gloire. Quedó obsoleto muy pronto, pero la grandeza y el esplendor que emanan de él lo hacen un punto clave y de obligada visita. Al entrar al barco por la pasarela accederéis directamente a la cubierta, desde la cual podréis disfrutar de unas vistas bastante peculiares de Portsmouth. Después podéis bajar por unas escaleras para ver el interior del barco, en el que se encuentran una serie de cañones y objetos de la época que reflejan cómo era la vida en alta mar. Personalmente os puedo decir que fue el barco que más me gustó de todos los que visité. ¡No os olvidéis de haceros alguna foto en la cubierta con las banderas de fondo! 🙂

  • HMS Victory

El Victory es el único navío de línea que se conserva en condiciones originales, pero ha pasado a la historia por ser el buque insignia del almirante Horatio Nelson. De hecho, Nelson murió en este barco durante la batalla de Trafalgar, y se dejó constancia de ello en una placa situada justo en el lugar en el que yació, en la cubierta. El barco se encuentra en un dique seco del Dockyard, y la verdad es que impresiona mucho al acercarse a él, puesto que puede apreciarse claramente lo grande que es. En su interior, además de los típicos cañones y armas, también se pueden ver los camarotes, objetos personales e incluso prendas de vestir.

Lugar en que el almirante Nelson murió, en HMS Victory. Foto cortesía del museo.

  • Mary Rose Museum

Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que vi el Mary Rose. Entré en el museo porque, sinceramente, me salió gratis gracias al Victorian Festival of Christmas, así que no podía perdérmelo, pero no sabía nada acerca del barco ni de lo que me iba a encontrar. El museo es enorme: consta de varias plantas, todas ellas laberínticas y con una gran colección de objetos recuperados del fondo del mar. Y no solo objetos, ya que también tuve la ocasión de ver esqueletos: tanto de humanos como de uno de los perros que se encontraban a bordo del barco cuando naufragó… y, por supuesto, el propio esqueleto del barco.

Interior del Mary Rose. Foto cortesía del museo.

Dicen que el Mary Rose, construido en los astilleros de Portsmouth entre los años 1509 y 1511, era el barco favorito del rey Enrique VIII. Y debió serlo, puesto que le puso el nombre de su hermana favorita. Tras participar en varias batallas exitosas para el ejército británico contra los franceses, el Mary Rose se hundió debido a una fuerte ráfaga de viento en mitad de una batalla contra el ejército francés en aguas británicas, todo ello vislumbrado por el propio monarca desde otro barco. Nada pudo hacerse para salvar al barco ni a los más de 200 miembros de su tripulación, que murieron ahogados y cuyos restos fueron rescatados hace relativamente poco, junto a una colección de más de 20.000 objetos personales.

  • Royal Navy Submarine Museum

El principal cometido de este museo, que se encuentra en Gosport, es informar acerca de la historia de los submarinos y dar cuenta de su evolución desde la época de Alejandro Magno hasta la actualidad. Por ello, sus colecciones principales están compuestas por un gran número de submarinos y torpedos de distintas clases.

  • Explosion Museum of Naval Firepower

Como su nombre bien indica, en este museo podremos ver una gran variedad de armas de fuego y artefactos, entre los que destacan los torpedos, destructores antisubmarinos, misiles y minas, entre otros. Al igual que el anterior, este museo se encuentra en Gosport.

¡Ya no tenéis excusa para no aprender de la cultura británica! Portsmouth está llena de museos y seguro que algunos, si no todos, os llamarán la atención. 😛 Y si no os apetece dejaros tanto dinero ahora mismo, recordad que siempre podéis esperar hasta el siguiente Victorian Festival of Christmas para verlo todo a un precio más reducido.

¡Hasta la próxima!

Testimonios Erasmus: «Lo mejor es la gente, la tranquilidad y la facilidad con la que uno llega a sentirse en casa estando tan lejos de esta»

¡Hola, pompeynianos!

Seguimos, como cada mes, con la sección de Testimonios Erasmus. En la entrada de hoy hablamos con Ana, antigua estudiante Erasmus en Portsmouth durante el curso 2013-2014 con la que tuve la oportunidad de compartir parte de mi experiencia en esta maravillosa ciudad. De hecho, vivíamos en la misma calle, ¡fijaros qué casualidad! Desde aquí aprovecho también para agradecerle a Ana su participación en el blog, especialmente por toda la información que ha podido aportar en esta entrada. ¡Gracias, Ana!

Si queréis participar en esta sección, o bien en la de Españoles en Portsmouth (si os encontráis trabajando en la ciudad), no tenéis más que enviarme un correo electrónico o un mensaje a través de nuestra página en Facebook. 🙂

¡Empecemos, pues, con la entrevista!

Cuéntanos un poco acerca de ti

Soy granadina y tengo 22 años. Desde hace un año soy traductora e intérprete de inglés y árabe, me gradué el año pasado en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada. Actualmente, trabajo en el Departamento Internacional del Hospital Vithas La Salud de Granada y mi función, además de interpretar para todos aquellos pacientes que lo necesiten, es gestionar el paso por el hospital de todos los pacientes internacionales.

En relación con mi estancia en el extranjero, disfruté de la Erasmus en mi segundo año de carrera para poder adquirir una competencia lingüística sólida para afrontar con éxito mis futuras asignaturas de traducción e interpretación de la carrera y, posteriormente, enfrentarme al mundo laboral y desenvolverme cómodamente en mi lengua de trabajo.

¿Por qué decidiste elegir Portsmouth como tu destino Erasmus?

Desde el principio tenía muy claro que quería irme a una ciudad en el Reino Unido. Londres, Liverpool o Edimburgo son destinos muy atractivos para todos los que amamos el mundo anglosajón, sin embargo, son emplazamientos poco prácticos para los estudiantes, principalmente debido al factor económico y al hecho de que son zonas que acogen muchos extranjeros, lo que limita la posibilidad de practicar el idioma o de hacerlo con nativos. Tras barajar distintas opciones, me decanté por Portsmouth por su tamaño y precio asequibles, por ser una ciudad costera y cercana a la capital y por la gran oferta de asignaturas compatibles con mis estudios en mi universidad de origen, sobre todo, por la existencia de asignaturas de árabe y cultura árabe, algo poco común en los destinos Erasmus.

¿Qué fue lo primero que te llamó la atención de la ciudad cuando llegaste?

Probablemente, lo primero que me llamó la atención fue la gran acogida por parte de las instituciones académicas de la Universidad de Portsmouth. Te lo facilitan todo desde el principio en todos los sentidos; asistencia médica, cuenta bancaria, información sobre los servicios disponibles, transporte universitario gratuito, instalaciones, etc.

Poco tiempo después, hubo otras cosas llamaron mi atención, como la tranquilidad que el mar proporcionaba a la ciudad, la cercanía de la gente, la diversidad de las actividades para realizar, la frenética vida universitaria y la buena comunicación con otras ciudades del país.

¿Te resultó difícil encontrar casa? Háblanos del barrio en el que vives.

Yo comencé a buscar casa con otros dos compañeros de mi facultad un mes antes de irnos. Buscamos en varias webs y en una página de Facebook de la Universidad de Portsmouth encontramos una chica francesa que tenía varias casas vistas y buscaba tres inquilinos más para compartir gastos. Así que ella se encargó de buscarla, nos iba enviando fotos y explicándonos las características y nos decidimos por una en la zona norte del barrio de Southsea, cerca de la estación de Fratton. Lo más engorroso fueron los trámites del contrato con la inmobiliaria; nos pedían todo tipo de documentación y un aval, por supuesto. La burocracia fue lo que más tiempo nos llevó.

Mi barrio estaba compuesto por casas adosadas principalmente, donde residían familias y otros estudiantes, de hecho, en nuestra misma calle y a una manzana de allí, podíamos encontrar más de 6 o 7 compañeros de la facultad. También estaba provisto de servicios, supermercados y comercios y, en nuestro caso concreto, estábamos a 3 minutos caminando de la parada de bus universitario, gratuito para los estudiantes. El mar, la zona de ocio y el Sea Common quedaban a unos 10 minutos a pie también.

¿Vivir en Portsmouth es caro?

Lo primero que tenemos que pensar es que vivir en Inglaterra es caro, sea donde sea. Sin perder de vista esto, vivir en Portsmouth no es tan caro como vivir en otras ciudades. Creo que es una ciudad bastante asequible y conveniente para los estudiantes.

Ana, estudiante Erasmus de la Universidad de Granada.

¿Cómo es un día normal en la vida del estudiante Erasmus en Portsmouth?

¡Esta pregunta me produce mucha nostalgia! Un día normal podían incluir unas 4 horas de clase por la mañana o por la tarde. Un café en casa y dos horas en la Orquesta de la Universidad a la que me apunté o en cualquier otra social de la que uno fuera socio.

Por la noche el plan era casi siempre salir, ya fuese a una discoteca, pub o, muy frecuentemente, a una houseparty. Daba igual que lloviera o hiciese viento, siempre se salía, si no, convocabas la fiesta en tu casa o en la del vecino y ¡listo!

¿Qué nos puedes contar de tu experiencia en la Universidad de Portsmouth?

La Universidad de Portsmouth funciona muy bien. Está muy acostumbrada a recibir estudiantes extranjeros y todo son facilidades. La administración, el servicio de copistería, la biblioteca o el sistema de entrega de trabajos eran algunas cosas que funcionaban especialmente bien. Las instalaciones están provistas de numerosos recursos tecnológicos y documentales de fácil acceso para los estudiantes de la Universidad. Sin embargo, ese fácil acceso estaba muy restringido a los usuarios universitarios.

Las clases era muy dinámicas y, en comparación con el número de horas en Granada, cortas. El nivel de exigencia en comparación con Granada era inferior y la intensidad de las clases era más baja también. Incluso en asignaturas de cursos superiores e integradas únicamente por estudiantes nativos me encontré cómoda y, si tuve alguna duda o dificultad concreta, el personal docente me la resolvió amablemente.

¿Qué te parecen los programas sociales que organiza la universidad y la Students’ Union? 

Este órgano de la Universidad se encargaba de gestionar el ocio y tiempo libre de los estudiantes y organizaban todo tipo de eventos y excursiones. Generalmente se organizaban noches temáticas; karaoke, Eurovisión, Mundial de Fútbol, etc. que se emitían en grandes pantallas. Algunas excursiones incluían viajes a otras ciudades o a pueblos de interés cultural o la asistencia a las ‘universiadas’ deportivas entre la Universidad de Southampton y la de Portsmouth. La Student’s Union era un punto de encuentro estupendo para hacer amigos e integrarse.

¿Podrías compartir una anécdota con nosotros?

Hay muchas anécdotas que contar sobre mi estancia en Portsmouth, pero, de esas que se pueden contar, destacaría el tour por Polonia que realicé con la Orquesta de la Universidad. Me integré tanto que me fui una semana con mis compañeros de la orquesta de gira por Polonia justo una semana antes de finalizar mi estancia Erasmus. Tengo que decir que mantengo el contacto con muchos de ellos, que he recibido felicitaciones postales en muchas ocasiones y que me han invitado a otros tours de otros años.

En tu opinión, ¿qué es lo mejor que tiene Portsmouth?

Lo mejor es la gente, la tranquilidad y la facilidad con la que uno llega a sentirse en casa estando tan lejos de esta. Para los estudiantes, lo tiene todo prácticamente.

¿Recomendarías Portsmouth como destino Erasmus a otros compañeros?

Por supuesto. Siempre que un estudiante me pide consejo lo hago y estuve asesorando a estudiantes en las jornadas de orientación de estancia en el extranjero que organizó mi facultad. Todos los que vuelven de su año Erasmus y han estado allí me lo agradecen.

¿Algo más que quieras comentar?

Aprovecho para saludar a todas las personas que hicieron que ese año fuese inolvidable para mí, espero que tengáis mucha suerte, que la suerte nos haga encontrarnos en algún momento y lugar inesperado y que seáis felices dondequiera que estéis.

¡Viva Pompey!

Festividades en Reino Unido: Trooping the Colour

Trooping the Colour… seguramente lo habéis visto en las portadas de muchos periódicos y revistas, en especial este fin de semana, pero ¿qué significa realmente? ¿qué se celebra durante este día? y lo más importante, ¿por qué todo el mundo habla de ello? Empecemos por su nombre:

Trooping = desfile

Colour = color

Por tanto… ¿el desfile del color? ¿de los colores? ¿el color de los desfiles? No tiene mucho sentido, ¿verdad?

Y es que resulta que el término colour dispone de otros significados que nunca nos enseñaron en el colegio. En este caso, cuando hablamos de colour nos referimos a un estandarte, pero también podríamos referirnos a un emblema o bandera. Así, Trooping the Colour en realidad hace referencia a un desfile de estandartes, en concreto de los regimientos del ejército británico. Sin embargo, esta festividad también simboliza una fecha más importante: el cumpleaños del monarca, en este caso de la Reina Isabel II. Por ello, también se hace alusión a esta celebración como The Queen’s Birthday Parade.

Soldados durante el Trooping the Colour.

Origen

El desfile en sí tiene sus orígenes en la problemática que entrañaba distinguir los estandartes de todos los regimientos del ejército. Con el objetivo de que las tropas se familiarizaran con ellos, se decidió crear una especie de desfile cada poco tiempo, en el que todos los regimientos sacarían sus estandartes y los alzarían para que pudieran ser vistos.

Sin embargo, el primer Trooping the Colour celebrado para marcar el cumpleaños del monarca se celebró en el año 1748 para homenajear al rey Carlos II. En realidad, el verdadero cumpleaños de este soberano era en noviembre, pero por cuestiones climatológicas pensó que sería mejor celebrarlo en junio, de manera que no hiciera tanto frío durante el desfile que se organizaba para conmemorar esta fecha. Desde entonces, y anualmente desde 1760, todos los monarcas del Reino Unido han celebrado su día en dos ocasiones, siendo la segunda de ellas en junio.

¿Dos cumpleaños?

En efecto, la reina, o el monarca vigente, celebra dos cumpleaños cada año (y seguramente recibirá el doble de regalos 😛 ): por un lado, el verdadero, el día 21 de abril; por el otro, el oficial, que casi siempre ha tenido lugar un sábado en junio. ¿Por qué un sábado y no cualquier otro día? Resulta que en sus primeros años de reinado el Trooping the Colour solía celebrarse en jueves, pero se decidió cambiar la fecha a un sábado para que más personas pudieran salir a las calles a festejarlo y ver el desfile.

¿Qué pasa durante el desfile?

La «ceremonia» comienza cuando la reina sale del palacio de Buckingham y recorre The Mall en carruaje hasta Hose Guards Parade, escoltada en todo momento por la Household Cavalry, un regimiento que forma parte de la Guardia Real, y por miembros de la familia real a caballo, como el príncipe Carlos, la princesa Ana y el propio príncipe Guillermo. Tras el saludo de la reina, ésta pasa revista a las tropas de la Household Division, divididas en siete regimientos. Cada año se selecciona a uno de estos regimientos para que desfilen con su estandarte respectivo. En el desfile también participan las bandas militares de la Household Division, por lo que podría decirse que se trata de una auténtica procesión.

Tras el desfile principal, la reina vuelve a Buckingham y, tras una salva de 41 piezas de cañón disparadas desde Green Park, sale al balcón del palacio con el resto de su familia para presenciar un desfile aéreo de la Real Fuerza Aérea o Royal Air Force (mejor conocida como RAF). Aquí tiene lugar uno de los momentos más representativos del día: el momento en el que los aviones sobrevuelan Buckingham Palace mostrando, esta vez sí, los colores de la bandera del Reino Unido.

Desfile aéreo de la Royal Air Force. Foto cortesía de City AM.

¿Dónde puedo verlo?

Lo más cómodo y económico, por supuesto, es ver el desfile en televisión en el canal BBC One. Si os lo perdisteis, siempre podéis acceder al vídeo desde el iPlayer o simplemente buscarlo en YouTube.

Sin embargo, si queréis formar parte de este día tan especial en el país, aún tendréis que esperar unos meses. En febrero salen a la venta las entradas para poder disfrutar del desfile sentados por el «módico» precio de 35 libras por persona. Y eso no es todo: para poder optar a uno de los asientos, primero tendréis que enviar una carta (sí, carta; ni correos electrónicos ni venta en línea) al comandante de la brigada solicitando que se acepte vuestra petición. Una vez confirmada vuestra asistencia, tendríais que proceder a pagar. Sin embargo, para poder asistir primero tenéis que tener en cuenta unas estrictas normas de vestuario en las que se especifica que no se pueden llevar pantalones vaqueros. Para más información, podéis visitar el sitio web oficial de la Household Division.

Para el resto de los mortales existe otra opción, esta vez gratuita y sin restricciones de vestimenta: levantarse temprano y esperar en The Mall o en St James’s Park a que pase el desfile. Tras éste, todos suelen irse al pub más cercano a seguir celebrando el día en honor de la reina al más puro estilo británico: con una buena pinta (o quizá más) de cerveza. De hecho, los pubs suelen cerrar una media de dos horas más tarde de lo normal en esta ocasión. Haced click en este enlace para averiguar qué otras opciones tenéis a la hora de festejar el Trooping the Colour por vuestra cuenta.

La reina y el duque de Edimburgo durante el Trooping the Colour de 2017. Foto cortesía de The Crown Chronicles.

¡Y hasta aquí la entrada de hoy! ¿Qué os parece esta celebración? ¿Estaríais dispuestos a ir a celebrarla a Londres o, mejor aún, en vuestros pubs locales? Si queréis saber más acerca de otras festividades en el Reino Unido, no os perdáis esta sección del blog. 🙂

¡Hasta la próxima!

Cómo llegar a Portsmouth – Mi experiencia en tren

¡Hola, pompeynianos!

En entradas anteriores os hablé grosso modo del transporte en Portsmouth, en especial de la conexión entre aeropuertos y los trenes. Sin embargo, nunca os he llegado a contar con detalle cómo fue mi llegada a la ciudad, sobre todo en lo que al viaje en tren concierne, y es precisamente una de las principales dificultades de las que alerto a los estudiantes que se ponen en contacto conmigo antes de viajar a Portsmouth.

Por ello, en esta entrada os voy a hablar de mi experiencia y os voy a contar una serie de anécdotas que, sin duda, marcaron mi viaje. ¡No os lo podéis perder!

Empecemos por el principio: antes de viajar a Portsmouth, precisamente a la hora de comprar el vuelo, mis compañeras de casa y yo buscamos opciones para desplazarnos desde el aeropuerto hasta la ciudad. En un principio barajamos la posibilidad de coger un autobús, con suerte uno barato como Megabus, pero mirando detenidamente el trayecto y la duración del viaje, acabamos descartando esta opción. La otra opción consistía en coger un tren desde la estación del aeropuerto de Gatwick que, en teoría, nos dejaría en Portsmouth sin necesidad de cambios. Nos pareció una alternativa bastante interesante, puesto que el precio era más barato de lo que pensábamos y nos pareció más cómodo (y definitivamente más rápido) que coger el autobús, así que procedimos a comprar los billetes por separado.

Problema: al parecer no leímos bien las condiciones, en las que se especificaba que si comprábamos los billetes empleando una tarjeta de débito concreta, tendríamos que disponer de la misma tarjeta a la hora de recoger los billetes en la máquina de la estación, en nuestro caso en la del aeropuerto. Por aquel entonces todavía no tenía mi propia tarjeta de débito, por lo que había comprado el billete con la tarjeta de mi padre. Por supuesto, no podía llevarme la tarjeta de mi padre a Inglaterra, así que no tenía manera alguna de recoger el billete en la estación. Cancelé de inmediato la operación y, finalmente, me devolvieron el importe del billete. Una de mis compañeras me hizo el favor de utilizar su tarjeta para comprar mi billete, así que pude solventar el problema, pero el susto no me lo quitó nadie.

Estación de tren del aeropuerto de Gatwick.

Situémonos ahora en el día del viaje: una de mis compañeras de casa y yo, que viajábamos juntas desde Málaga, nos bajamos del avión, pasamos por el control del aeropuerto y recogimos las maletas. Hasta aquí, todo bien. Lo primero que recuerdo es que el aeropuerto de Gatwick es muy grande. Demasiado, incluso. Tiene dos terminales: la Norte y la Sur, conectadas por una lanzadera o shuttle. Nosotras llegamos a la terminal Norte, así que tuvimos que coger la lanzadera para llegar a la terminal Sur, en la que se encuentra la estación de tren. Recorrimos unos cuantos pasillos más y llegamos a la entrada de la estación. A la izquierda se encuentran las máquinas para los billetes, mientras que a la derecha se sitúan un par de tiendas (un puesto de West Cornwall Pasty y un WHSmith, entre otros), todo ello rodeado de asientos en los que esperar a que venga el tren. Y eso fue precisamente lo que hicimos: esperamos a que viniera el tren, al que todavía le quedaban un par de horas, o eso creíamos.

Consejo: cuando compramos los billetes de tren, reservamos la franja horaria que creímos más apropiada, dejando al menos una hora de margen por si el avión llegaba con retraso. Por ello, pensamos que solo podríamos coger el tren con destino a Portsmouth que habíamos reservado. Sin embargo, no sabíamos por entonces que con nuestro billete podríamos habernos montado en cualquier tren de la compañía (en nuestro caso, Southern) con el mismo destino, independientemente de la hora. De esta manera habríamos llegado mucho antes y nos habríamos ahorrado la espera en la estación, por lo que tenedlo en cuenta.

Cuando se acercaba la hora para coger el tren, pasamos nuestro billete por la máquina de la estación y accedimos al andén, que casi siempre suele ser el 7. Nos montamos en el tren y nos dimos cuenta de una peculiaridad: el destino del tren era Portsmouth Harbour y Bognor Regis. Nos pareció raro, pero no cabía duda de que era el tren que habíamos reservado, así que no nos preocupamos por ello. Nos costó subir todas las maletas al tren, y en un principio no teníamos sitio ni para dejarlas ni para sentarnos, así que tuvimos que pasar como pudimos por los estrechos pasillos del vagón para poder buscar sitio.

Problema: el destino del tren ya nos daba una pista de lo que iba a pasar, así como los letreros en el vagón, pero nos dimos cuenta tarde. Los trenes de Southern que van desde Londres hasta Portsmouth tienen la particularidad de dividirse en otra ciudad, Horsham, para poder abarcar así dos destinos. Lo diré de otra manera: los primeros cuatro vagones del tren van a Portsmouth Harbour, mientras que los cuatro últimos se dirigen a la ciudad de Bognor Regis tras la división del tren en Horsham. ¿Dónde creéis que íbamos nosotras? Efectivamente: en los cuatro últimos. ¿Dónde nos dimos cuenta? En Horsham. Rápidamente agarramos nuestras maletas como pudimos, nos bajamos del tren e intentamos llegar lo antes posible a cualquiera de los cuatro primeros vagones. Fue un gran esfuerzo y una situación bastante estresante, puesto que no sabíamos ni dónde estábamos, pero tuvimos la suerte de reaccionar a tiempo y poder montarnos de nuevo en el tren, esta vez en el vagón correcto.

El transcurso del resto del viaje fue más relajado. Pudimos sentarnos cerca de donde habíamos dejado las maletas para poder vigilarlas mejor y tuvimos ocasión de apuntar el nombre de varias ciudades bastante bonitas que íbamos observando desde la ventana, entre las que destaca Arundel, de las que os hablaré próximamente. 🙂

Problema: Nos bajamos en la estación de Fratton, tal y como teníamos previsto, y nos topamos con la última «pega» de nuestro viaje, pero para entenderlo primero tenemos que saber varias cosas. En primer lugar, cómo es la estación de Fratton: es una estación muy sencilla que consta de tres andenes prácticamente al aire libre, como la mayoría de estaciones del país. Hay una especie de puente que conecta el primer andén con el resto, para lo cual es necesario subir a la segunda planta, ya sea en ascensor o subiendo las escaleras. Asimismo, la estación cuenta con dos salidas: una de ellas en la primera planta, que nos conduce al barrio de Fratton; la otra, en la segunda planta, que nos lleva a Goldsmith Avenue. Pongámonos en situación: recién llegadas en Portsmouth, cargando varias maletas cada una (grandes y pequeñas) y sin tener ni idea de cómo salir de la estación y llegar a nuestra casa. Sabíamos que teníamos que salir por Goldsmith Avenue, pero para poder acceder a dicha salida no había ningún ascensor, lo cual significaba que teníamos que subir las maletas una a una por unas escaleras bastante estrechas. ¡Ah! Y bajarlas después para llegar a la avenida. Lo que hicimos, aunque no nos gustó nada, fue salir por la primera planta, rodear la estación entera y, finalmente, llegar a Goldsmith Avenue. Para que os hagáis una idea he trazado el recorrido en este mapa:

En definitiva, fue un viaje lleno de sobresaltos y dificultades… ¿pero y todo lo que aprendimos? Espero que mi experiencia os pueda ser de ayuda o por lo menos os haya alertado de las complicaciones que podéis encontrar en el viaje en tren a Portsmouth. Una vez sabidas, todo es pan comido. 🙂

¡Hasta la próxima entrada!

10 series para mejorar vuestro nivel de inglés (B2)

¡Hola, pompeynianos!

Hoy os traigo otra entrada de series. Si hace unas semanas os hablaba de las mejores series que ver para el nivel B1 (y, por consiguiente, para la obtención de un certificado PET o ISE I), esta vez he compilado una lista de 10 series que, a mi juicio, os beneficiarían si tenéis o queréis alcanzar un nivel B2 (ideales para prepararos para los certificados First o ISE II).

Para este nivel os recomendaría que empezarais viendo las series con subtítulos en inglés y que, poco a poco, los vayáis quitando y os acostumbréis a verlas sin subtítulos.

Gilmore Girls

Gilmore Girls es una de esas series de las que siempre escuchas hablar pero nunca consigues ver un capítulo. Sabía de su existencia, pero no fue hasta que estrenaron el revival en Netflix que me decidí a empezar la primera temporada… y me alegro de haber tomado esta decisión. Hasta la fecha puedo decir que pocas series han logrado marcarme tanto como ésta. Tiene un encanto por lo que resulta imposible no engancharse.

La serie narra las ocurrencias y disparatadas vidas de Lorelai y Rory Gilmore, madre e hija, entre las cuales solo existe una diferencia de edad de 16 años. La relación entre ambas se asemeja más a la de dos mejores amigas que a la típica relación materno-filial. Viven en Stars Hollow, una pequeña localidad en el estado de Connecticut que constituye el centro de sus v+idas. Mientras Lorelai trabaja como gerente de un pequeño hotel, Rory es aceptada es un colegio privado gracias al cual, si todo sale bien, tendrá la oportunidad de estudiar en una universidad de élite, en concreto Harvard. Sin embargo, Lorelai no dispone del dinero suficiente para ello, por lo que se verá obligada a pedirle ayuda económica a sus adinerados padres, los cuales ponen como única condición que Lorelai y Rory vayan todos los viernes a cenar con ellos.

El vocabulario que se emplea a lo largo de la serie es muy general. Quizá la única dificultad se encuentra en los juegos de palabra o en las bromas que hacen las protagonistas, en especial Lorelai, así como la velocidad a la que habla, pero más allá de ello se trata de una serie apropiada para este nivel. La pronunciación es clara, estadounidense estándar con poca variación, por lo que no encontraréis problema en este aspecto.

Gossip Girl

¿Qué decir de Gossip Girl? Nada engancha más que su trama, sus personajes y, sobre todo, los escenarios en los que transcurre la acción.

La trama gira alrededor de las turbulentas y privilegiadas vidas de los adolescentes pijos del Upper East Side, en Manhattan. Serena Van Der Woodsen vuelve a la ciudad tras un año en paradero desconocido, hecho que marca un antes y un después en la serie. A Blair Waldorf, amiga íntima de la protagonista, no le agrada mucho este cambio, ya que teme ser desbancada de su posición como Queen Bee o reina del instituto. Nate Archibald, novio de Blair, sí que se alegra de ver a Serena de nuevo, ya que se siente atraído por ella. El mejor amigo de éste es Chuck Bass, hijo de un prestigioso hombre de negocios que, sin embargo, no soporta a su hijo. Por otro lado se encuentran Dan Humphrey, un chico de clase media que vive en Brooklyn y estudia en el mismo instituto privado que los pijos del Upper East Side gracias a una beca, y su hermana, Jenny, que aspira a formar parte de la sociedad adinerada que le rodea. A ello debemos sumarle que existe una bloguera que se hace llamar Gossip Girl, cuyo objetivo es perseguir y destapar los secretos más oscuros de todos estos personajes.

Vais a encontrar una gran variedad de acentos en esta serie, empezando por el falso pero creíble acento estadounidense del británico Ed Westwick (Chuck Bass) hasta la complicada dicción de Blake Lively (Serena Van der Woodsen), a la que cuesta entender a veces. Algunos personajes suelen emplear una terminología algo más especializada, especialmente en torno al mundo de la moda, pero el vocabulario empleado a lo largo de la serie suele ser bastante general, bastante informal en ocasiones.

Hellcats

Hellcats es una de las series más infravaloradas que he visto. Empecé a verla cuando se estrenó hace ya casi siete años, ya que me considero muy fan de una de sus protagonistas, la actriz Ashley Tisdale (psssst, no se lo contéis a nadie, pero llegué a ser presidenta de su club de fans en España :-P). Asimismo, siempre me había llamado la atención el mundo de las animadoras, por lo que decidí darle una oportunidad.

El argumento principal de la serie se centra, por supuesto, en un grupo de animadoras de la Universidad de Lancer, en Memphis. En esta universidad precisamente se encuentra Marti Perkins, estudiante de Derecho gracias a una beca. Marti y su mejor amigo, Dan Patch, no soportan a las animadoras y se burlan constantemente de su falta de propósito en la vida. Un día, Marti recibe una carta de la universidad en la que se le comunica que su beca ha sido cancelada. A partir de aquí la joven tiene dos opciones: dejar la universidad o bien buscar otra beca que le cubra la cuantía que debe. Este hecho coincide con la baja de una de las animadoras del equipo de la universidad, los Hellcats, que centran su energía en buscar a una sustituta. Aunque no le agrada la opción, Marti decide presentarse a las pruebas para así poder obtener una nueva beca, y acaba lográndolo gracias a su estilo novedoso, muy de la calle, algo a lo que no están acostumbrados en el equipo. Sin embargo, el verdadero atractivo de esta historia se centra en los oscuros secretos que esconde la directiva del departamento de fútbol americano.

Por lo general se trata de una serie fácil de entender para este nivel. Aunque ninguno de los actores es natural del estado de Ténesis, se esfuerzan en imitar el acento característico de esta región, aunque sin complicaciones innecesarias. El vocabulario, más allá de la terminología propia de los deportes y el Derecho, no supone dificultad alguna, y el lenguaje que suelen utilizar es más bien informal.

Modern Family

Estoy segura de que sí que conocéis esta serie. Modern Family no solo ha ganado un Globo de Oro y 21 premios Emmy, entre otros; también se ha ganado un lugar especial en nuestras vidas.

La serie cuenta las venturas y desventuras de Jay Pritchett y sus dos hijos, Claire y Mitchell. Jay vive con su nueva esposa, Gloria (interpretada por la famosa Sofía Vergara), y el hijo de ésta, Manny, un niño bastante peculiar al que le encanta beber café colombiano por las mañanas y escribir poesía. Claire, por otro lado, es ama de casa y vive junto a su marido, Phil Dunphy (agente inmobiliario) y sus tres hijos: Haley, la típica adolescente que se preocupa más por su imagen que por sus estudios; Álex, la más inteligente de la familia; y Luke, que ha heredado el sentido del humor de su padre. Finalmente, Mitchell vive junto a su pareja, Cam, y a la niña vietnamita que ambos han adoptado, Lily. Los tres núcleos familiares viven en un barrio tranquilo en la ciudad de Los Ángeles, California.

Muchos piensan que esta serie pegaría más para alumnos del nivel B1, en especial, según ellos, por el acento español tan marcado de Sofía Vergara. Sin embargo, ahí mismo reside, en mi opinión, la verdadera dificultad, además del ritmo y del número de juegos de palabras y bromas que emplean en la serie, factores que encajan más en el nivel B2.

New Girl

Continuamos con la comedia, esta vez de la mano de Zooey Deschanel y su personaje de Jess en New Girl, serie nominada a premios tan prestigiosos como los Globos de Oro y los Emmy.

Jess es una joven profesora de instituto en la ciudad de Los Ángeles que descubre la infidelidad de su novio, Spencer. Es entonces cuando decide buscar un piso para compartir y encuentra un anuncio. Poco después empieza a vivir con tres chicos, Nick, Schmidt y Coach, con todo lo que ello conlleva. Su situación dará lugar a un montón de tramas divertidas en las que también tiene que ver su mejor amiga, Cece, y Winston, antiguo compañero del trío mencionado anteriormente.

Como suele pasar con las comedias, quizá la principal dificultad que vais a encontrar en esta serie es la rapidez de los diálogos. El vocabulario es bastante general, el lenguaje es más bien informal y el acento es estadounidense estándar.

Supernatural 

Otra de las series recomendadas para este nivel combina el terror, la acción, el suspense y la fantasía. Se trata de la veterana serie Supernatural, que lleva en antena la friolera de 12 temporadas.

En ella, los hermanos Dean y Sam Winchester (este último interpretado por Jared Padalecki, al que ya conocimos en Gilmore Girls) viajan por los Estados Unidos luchando contra seres sobrenaturales al mismo tiempo que tratan de resolver los desafíos que se les presentan dentro de una compleja trama en la que están implicados su padre y su madre, quien muere al inicio de la serie en circunstancias paranormales. Otro aspecto destacable de la serie es su banda sonora, que incluye grandes clásicos del rock como Carry On My Wayward Son de la banda estadounidense Kansas, que precisamente suena en el tráiler que os dejo a continuación.

Al estar centrada en un recorrido por los estados de Estados Unidos, el acento que encontramos en los capítulos de esta serie son bastante variados, pudiendo llegar a ser algo cerrados en ocasiones. No hay terminología específica más allá de la relacionada con el mundo sobrenatural.

The Crown

Ésta se trata de una de las series de las que todo el mundo está hablando desde hace unos meses. The Crown, producida en exclusiva para Netflix, consta de 10 episodios de una hora de duración cada uno, y está protagonizada por Claire Foyle y Matt Smith (al que recordaréis por dar vida al undécimo doctor en Doctor Who).

La temporada cubre los primeros años de reinado de la actual reina de Inglaterra, Isabel II, desde su enlace con el príncipe Felipe, actual Duque de Edimburgo, hasta la renuncia del primer ministro Churchill, finalmente sudecido por Anthony Eden. La trama, basada en hechos reales, también se centra en el controvertido romance entre la hermana de la reina, la princesa Margarita, y el oficial Peter Townsend. Además, también tenemos la oportunidad de ver más de cerca los primeros años de vida del príncipe Carlos y su hermana, la princesa Ana.

La pronunciación de los protagonistas de esta serie, en concreto de Claire Foyle, es muy fácil de entender. Los diálogos no son rápidos y no contienen terminología demasiado especializada.

The IT Crowd

Dentro del género de la sitcom británica no podemos olvidar al irlandés Graham Linehan, creador de series prototípicas del humor británico más actual, como es el caso de The IT Crowd.

Jen Barber, interpretada por Katherine Parkinson, consigue un puesto de trabajo en una gran multinacional tras afirmar que tiene mucha experiencia trabajando con ordenadores, de los que resulta no saber prácticamente nada. De esta manera acaba dirigiendo el departamento de Informática de la empresa, donde trabajará (es un decir) con Roy y Moss, dos empleados de lo más peculiar.

Quizá una de las dificultades que tiene esta serie es el lenguaje coloquial, la cantidad de juegos de palabras  y la rapidez de los diálogos. Otro aspecto destacable es el acento de los protagonistas, en concreto de Roy, que es irlandés.

Victoria

Seguimos con la realeza británica… y esta vez con un guiño a Doctor Who, serie que recomiendo para estudiantes de nivel B1. ¿Qué tienen en común estas dos series? La respuesta es sencilla: su protagonista.

Jenna Coleman (Clara en Doctor Who, una de las companions del duodécimo doctor) da vida a una joven reina Victoria en esta serie. La trama de su primera temporada va desde el ascenso al trono de Victoria hasta el nacimiento de su primera hija, pasando por una relación cercana y próxima al romance con su consejero, el primer ministro Lord Melbourne, y su boda con el príncipe Albert. La segunda temporada se estrenará el próximo otoño en el canal ITV.

Aunque algo más rápida en los diálogos, la pronunciación de los personajes de Victoria es bastante clara y similar a la descrita en The Crown.

Young & Hungry

Ashley Tisdale vuelve a ser la responsable de que empezara a ver esta serie, ya que la produce. Es cierto que tras ver la primera temporada, no le vaticiné mucho futuro… sin embargo, me acabó enganchando a partir de la segunda.

Gabi Diamond es una bloguera gastronómica que aspira a convertirse en chef profesional algún día. Su delicada situación económica le lleva a la casa de un joven empresario en San Francisco, Josh Kaminski, que la contrata como chef personal. A pesar de tener novia, entre los dos surge una química especial en la que se centrará la trama principal de esta serie, en la que también intervienen Sofía (la mejor amiga y compañera de piso de Gabi), Elliot (mano derecha de Josh) y Yolanda (ama de llaves en la casa de Josh).

El único problema que encontraréis aquí se halla en el empleo del humor, en concreto el uso de juegos de palabras algo difíciles de entender a la primera, así como el ritmo de los diálogos.

¡Y hasta aquí la entrada de hoy! ¿Qué os han parecido las series que os propongo? ¿Añadiríais o quitaríais alguna? Hacédmelo saber en los comentarios o bien en nuestra página en Facebook. 🙂

¡Hasta la próxima!

Españoles en Portsmouth: «Es una experiencia que te cambia para bien, pero sólo si dejas que lo que te rodea y la gente que te rodea cale en ti»

¡Hola, pompeynianos!

Por todos es sabido que la población residente en Reino Unido de origen español se encuentra en continuo crecimiento. En los datos arrojados por el censo de 2011 se estimaba que más de 77.000 españoles vivían en territorio británico, número que, sin duda, ha incrementado en los últimos años. Sin embargo, me sorprendió descubrir que menos de un 1 % de la población en Portsmouth era española, habiendo dejado constancia únicamente de 250 españoles registrados en el censo de la ciudad, dato que contrasta con el hecho de que podemos encontrar grupos en Facebook de españoles en Portsmouth que cuentan con más de 1.500 miembros. ¿Por qué hay aparentemente tan pocos españoles viviendo en Portsmouth? ¿Cómo son verdaderamente las condiciones laborales que ofrece la ciudad? ¿En qué sectores trabajan los españoles en la isla? Lamentablemente, no he podido encontrado respuesta a ninguna de estas dudas.

Por ello, cada cierto tiempo iré publicando entrevistas a españoles y miembros de la comunidad hispana que viven y trabajan en Portsmouth. Muchos me habéis comentado que estabais pensando en Portsmouth como posible destino para trabajar, por lo que espero que la experiencia de las personas a las que he entrevistado os puedan ser de ayuda. 🙂

Tal es el caso de Ester, natural de Canarias, que estuvo viviendo y trabajando en Pompey hasta hace muy poquito. Desde aquí aprovecho para agradecerle nuevamente a Ester el haber participado en esta entrevista y al resto os animo a contribuir con vuestra propia experiencia, ya sea como trabajadores o como estudiantes en Portsmouth. Si creéis que existe poca información acerca de las condiciones laborales en el país o en la ciudad, o simplemente queréis ayudar a todos aquellos que están interesados en volar hacia Pompey, no tenéis más que escribirme un correo electrónico.

Sin más dilación, os dejo con el testimonio de Ester. ¡Espero que os sea de utilidad!


¿Por qué elegiste Portsmouth?

Llegué a Portsmouth para hacer un Erasmus+, es decir, las prácticas de un ciclo de grado superior. Mientras hacía las prácticas pude darme cuenta de que Inglaterra, en general, es un país en el que es relativamente fácil encontrar trabajo.

¿Cómo te documentaste sobre la ciudad y los diferentes aspectos que serían importantes para tu vida allí?

Como ya dije, llegué haciendo prácticas, terminé las prácticas, me fui a Canarias, arreglé algo de papeleo y volví a Portsmouth dos semanas después, con la intención de quedarme. Estaba bastante perdida al principio, pero algunos de los amigos que había hecho en la ciudad me dieron consejos sobre cómo buscar alquileres y demás.

¿Cuáles fueron tus primeras impresiones al llegar a la ciudad?

No es la ciudad más bonita del mundo, pero yo me sentía como una niña con zapatos nuevos. Vivir y trabajar fuera de tu país, aunque sea solo por dos meses, te cambia en muchos sentidos y siempre ha de tomarse como una experiencia positiva.

¿Te costó encontrar trabajo?

Entré a trabajar al mismo hotel donde había hecho las prácticas, así que mi caso fue especialmente fácil, pero por experiencias posteriores sé que es fácil encontrar trabajo allí, especialmente en verano.

¿Qué te parecieron las condiciones laborales que te ofrecieron? ¿Cumplieron tus expectativas?

Es complicado definir esas condiciones como buenas o malas, porque dependen bastante de lo que tú necesites. Reconozco que yo llegué a trabajar hasta 18 horas seguidas en un día y hasta 74 en un semana (en la hostelería), pero me las pagaban todas y además te daban cierta libertad en el trabajo. Soy consciente de que en España ni me habrían pagado tanto, ni habría tenido tanta libertad, pero sí habría tenido más tiempo libre que allí, y eso se me hizo muy cuesta arriba en un cierto momento, darme cuenta de que no tenía tiempo para viajar o tener tiempo para mí.

Commercial Road en Portsmouth.

¿Y las condiciones de vida? ¿Te fue difícil encontrar casa y adaptarte a tu nueva vida allí?

Encontrar una casa que no sea por agencia inmobiliaria es difícil si no sabes moverte, pero con páginas como Gumtree tuve la suerte de encontrar habitaciones hasta que me pude alquilar mi propio piso. Como dije antes, yo trabajaba muchas horas, pero también cobraba suficiente como para no privarme de nada. En general, la calidad de vida, excepto por la sanidad, es bastante buena.

¿Cómo fue tu relación con tus compañeros de trabajo? ¿Eran todos británicos o de distintas nacionalidades?

Tenía compañeros de muchas nacionalidades: españoles, portugueses, búlgaros, checos, polacos, rumanos… y sí, algunos ingleses también, pero menos. El sector servicios está bastante copado por los inmigrantes, así que trabajaba con extranjeros en su mayoría. La verdad es que conocer a gente de culturas tan diferentes ha sido una lección de vida para mí.

¿Cómo influyó en ti el Brexit?

Yo tuve la mala suerte de vivir momentos algo desagradables a raíz de la radicalización que produjo en algunos sectores de la sociedad el Brexit. Pero en general, en mi día a día, tampoco se dejó sentir tanto que las cosas iban a cambiar. Al menos hasta que yo me fui a principios de año, no sé cómo será ahora.

¿Qué consejo le darías a todos los que están pensando en irse a Portsmouth a buscar trabajo?

Que no se queden trabajando en el primer sitio que encuentren, sino que aprovechen que es fácil encontrar trabajo para cambiar cada cierto tiempo y abarcar más sectores y aprender más. Y que lo vivan con intensidad. Pase lo que pase, es una experiencia que te cambia para bien, pero sólo si dejas que lo que te rodea y la gente que te rodea cale en ti.

¿Querrías compartir alguna anécdota?

Ésta es complicada. Tengo muchos momentos, muchas cosas a las que me tenía que acostumbrar al principio (como que conducen por el lado contrario). O el hecho de no entenderles palabra porque el acento de Portsmouth es muy complicado. Pero no sabría decirte un hecho concreto.

En definitiva, ¿recomendarías Portsmouth como ciudad para vivir y trabajar?

Sí, es una ciudad pequeña, manejable y tranquila, perfecta para vivir una temporada.

 

Día de museos en Portsmouth (I)

¡Hola, pompeynianos!

Hace poco, en concreto el 18 de mayo, se celebraba el Día Internacional del Museo. Por ello, hoy os propongo una ruta de museos para que podáis adentraros en la cultura de la ciudad en la que os encontráis. Debido a la gran cantidad de museos que hay en Portsmouth, y teniendo en cuenta el tiempo estimado de cada visita y la localización de cada uno, me he visto obligada a dividir la entrada en dos partes, por lo que hoy solo leeréis la primera.

La ruta que he trazado para esta primera parte se centra en los museos que podemos ver en la zona de Southsea. Todos ellos se encuentran en el siguiente mapa que he creado:

Portsmouth City Museum

Dónde: Museum Road, Southsea

Horario de apertura: 10.00 – 17.30 (de abril a septiembre); 10.00 – 17.00 (de octubre a marzo)

Entrada: Gratuita

Duración aproximada de la visita: 1 hora

Sitio web

Empezamos la ruta en Portsmouth City Museum, sin duda el museo más grande y representativo de la ciudad. Situado a medio camino entre Guildhall y Clarence Esplanade, el museo cuenta con siete grandes colecciones centradas en distintos aspectos de la vida en Portsmouth: arqueología, arte, historia popular, historia militar, ciencias naturales, entrevistas a ciudadanos de Portsmouth y, por supuesto, Charles Dickens. De hecho, podéis encontrar muchos de los cuadros en exposición del museo en Art UK. A todo ello habría que sumarle una colección permanente de objetos pertenecientes a Sir Arthur Conan Doyle, que vivió, trabajó y empezó a escribir las aventuras del famoso detective Sherlock Holmes en esta ciudad.

Portsmouth City Museum. Foto cortesía de visitportsmouth.co.uk

Por si fuera poco, el museo también pone a vuestra disposición juegos de mesa, ideales para jugar en grupo en los jardines que lo rodean. Para ello es necesario pagar un depósito de 5 libras que recuperaréis al devolverlo. Asimismo, y como en la mayoría de los museos, también podéis comprar bebidas tanto frías como calientes, bocadillos y dulces en la cafetería.

En mi opinión, la sección más recomendable del museo, aparte de la de Conan Doyle, es la titulada «The Story of Portsmouth», en la primera planta, que abarca varias galerías: Living in Portsmouth, No Place Like Pompey y Portsmouth At Play. Todas ellas se centran en describir la vida en Portsmouth tanto en el pasado como en el presente, pero con ligeros matices.

Terminamos la visita y ponemos rumbo al segundo museo de la ruta: el D-Day Museum. Lo mejor para ello es coger Kings Terrace, Pier Road y, finalmente, seguir por Clarence Esplanade hasta llegar al museo.

D-Day Museum

Dónde: Clarence Esplanade, Southsea

Horario de apertura: cerrado hasta primavera de 2018

Entrada: Gratuita solo en D-Day (6 de junio)

Duración aproximada de la visita: 1 hora

Sitio web

El D-Day Museum, como su nombre bien indica, alberga todo tipo de objetos asociados al Día D, el desembarco de Normandía y, en definitiva, la 2.ª Guerra Mundial. Más allá de ello, el museo es famoso por su «Overlord Embroidery», una pieza de bordado de 83 metros de longitud en la que se cuenta la historia de la Operación Overlord, nombre en clave para la invasión de Normandía por parte de los aliados en junio de 1944. Aunque no tan largo como el famoso tapiz de Prestonpans, el Overlord Embroidery consta como uno de los más grandes del mundo, para cuya creación hicieron falta 20 bordadoras y cinco años.

D-Day Museum en Portsmouth. Foto cortesía de teamlocals.co.uk

Otro de los puntos fuertes del museo se encuentra en la colección de vídeos, fotografías y entrevistas a veteranos que formaron parte del histórico suceso. También forman parte de la colección del museo vehículos, armas, mapas y otro tipo de documentos usados durante el periodo de guerra.

En la actualidad no es posible visitar el museo, puesto que están renovando las secciones de las que dispone. Sin embargo, está previsto que vuelva a abrir al público en la primavera de 2018. A pesar de no ser gratuito, merece la pena pagar la entrada y aprender de la historia de este país. El único día en el que la entrada es gratuita es el 6 de junio.

Salimos del recinto del D-Day Museum y ya podremos ver el siguiente museo en nuestra lista: Southsea Castle.

Southsea Castle

Dónde: Clarence Esplanade, Southsea

Horario de apertura: 10.00 – 17.00 (de marzo a octubre)

Entrada: Gratuita

Duración aproximada de la visita: 45 minutos

Sitio web

El tercer museo de nuestra ruta es Southsea Castle, también conocido históricamente como Portsea Castle, South Castle y Chaderton Castle. El fuerte que constituye la parte principal del castillo fue construido en 1544 bajo el mandato del rey Enrique VIII. Su construcción formaba parte del programa de protección del monarca ante una posible invasión por parte de Francia o del emperador Carlos V.

Southsea Castle. Foto cortesía de visitportsmouth.co.uk

El edificio sufrió varias modificaciones a partir de 1680 y llegó a servir de prisión durante la época victoriana. El fuerte siguió protegiendo la ciudad de Portsmouth durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial, y no fue hasta 1960 que el castillo fue adquirido por el ayuntamiento y convertido en museo.

En la actualidad, el castillo puede visitarse solo de marzo a finales de octubre, y en él se pueden contemplar distintos artefactos con los que se defendía la ciudad, en especial los cañones. Además, el faro, construido en el siglo XIX, sigue en funcionamiento, por lo que es interesante de ver. Sin duda alguna, las vistas de las que podéis gozar desde el castillo son envidiables, por lo que se trata de una visita muy recomendable.

Salimos del castillo y nos dirigimos hacia el último punto de nuestra visita: el Museo de Historia Natural de Portsmouth. Para ello atravesamos los jardines de Southsea Rock, avanzamos por Clarence Esplanade en sentido Canoe Lake y cruzamos hasta llegar a Eastern Parade.

Cumberland House Natural History Museum

Dónde: Eastern Parade, Southsea

Horario de apertura: 10.00 – 17.30 (de abril a septiembre); 10.00 – 17.00 (de octubre a marzo). Cerrado los lunes

Entrada: Gratuita

Duración aproximada de la visita: 30-40 minutos

Sitio web 

El último punto que nos queda es un pequeño museo situado en Canoe Lake: Cumberland House Natural History Museum. Las tres secciones de las que dispone el museo tienen un atractivo peculiar. Así, en la primera de ellas, denominada «La colmena observable» o Observational Beehive en inglés, podréis contemplar cómo trabajan más de 9.000 abejas. Las abejas entran y salen por un conducto especial que conecta el museo y los jardines que lo rodean. La segunda sección se centra en la exposición de una selección de especímenes recogidos en el sureste del país, entre los que figuran insectos y fósiles. La tercera sección, un mariposario, no se encuentra disponible aún, pero está previsto que empiece a funcionar en los próximos meses.

Cumberland House Natural History Museum. Foto cortesía de teamlocals.co.uk

Todo depende de cuándo y cómo decidáis hacer la ruta: podéis seguir el recorrido que os propongo o bien empezar por Cumberland House y terminar en Portsmouth City Museum. Otra posibilidad sería visitar estos museos en días distintos. Sea cual sea vuestra elección, y si no lleváis nada de comer, un buen sitio para almorzar y que se encuentra cerca de la ruta aquí sugerida es Pie & Vinyl, en Castle Road, muy cerca del primer museo de esta lista y del que ya os hablé en esta entrada. Si no, siempre podéis encontrar supermercados que no os alejen mucho de vuestra ruta: hay un Co-Operative en Great Southsea Street (cerca de Kings Terrace), un SPAR en Osborne Road (cerca de Clarence Esplanade, pasado Southsea Castle) y un Sainsbury’s en Palmerstone Road (cerca de Clarence Parade).

¡Y hasta aquí la entrada de hoy! Próximamente subiré la segunda parte, en la que os hablaré de otros museos que podéis visitar y trazaré una ruta distinta para que podáis verlos todos en el mismo día. 🙂 Como siempre, si tenéis cualquier duda, comentario o sugerencia, podéis escribirme a través de nuestra página en Facebook o por correo electrónico.

¡Hasta la próxima!

10 series para mejorar vuestro nivel de inglés (B1)

¡Hola, pompeynianos!

Hoy os traigo una entrada algo diferente en cuanto a temática, y está estrechamente relacionada con una de las inquietudes que tienen todos los que, por alguna razón, deciden irse a Reino Unido: mejorar el nivel de inglés. Mis alumnos siempre me preguntan en clase qué pueden hacer por su cuenta para seguir avanzando, y yo siempre les digo lo mismo: ver series y películas.

No solo podéis mejorar vuestro oído viendo series y películas, sino que también enriqueceréis vuestro vocabulario, ganaréis en pronunciación y, gracias a los subtítulos en inglés, desarrollaréis una mayor capacidad de lectura y escritura. Lo mejor de todo es que no os costará tanto trabajo lograr todo esto, puesto que el componente de motivación ya lo tenéis asegurado.

En esta entrada os propongo diez series para mejorar vuestro nivel de inglés, en concreto si tenéis un nivel A2-B1 y queréis obtener un certificado PET o ISE I. Por supuesto, estas son las series que yo conozco y que he analizado para este nivel, pero no se tratan de las únicas que podéis ver. De hecho, si habéis visto alguna otra que no se encuentra en esta lista, podéis compartirla en los comentarios. 🙂 ¡Soy toda oídos!

Antes de empezar con la lista, querría aclarar que estas series solo os serán de utilidad si las veis como mínimo con subtítulos en inglés. Me temo que no sirve de nada verlas con subtítulos en castellano. Por supuesto, si os atrevéis siempre podéis suprimir los subtítulos, pero no os lo aconsejaría para este nivel en concreto.

13 reasons why

Empezamos con una serie que viene pisando fuerte. Prácticamente todos mis alumnos (¿a quién quiero engañar? No solo mis alumnos, todo el mundo parece haber visto esta serie) se han enganchado a esta serie, así que no he podido resistirme.

13 reasons why cuenta la historia de Hannah Baker, una adolescente que decide suicidarse. Semanas después de este acontecimiento, uno de sus compañeros de clase recibe una caja en la que encuentra unas grabaciones hechas por Hannah poco antes de morir, en las que ésta explica por qué se quitó la vida. Cada cinta va dirigida a una persona distinta y detalla cómo cada una de ellas tuvo implicación en su depresión y, finalmente, suicidio.

La serie ha sido producida, entre otras personas, por Selena Gómez para Netflix y va a tener segunda temporada. Los actores no hablan demasiado rápido y la gramática y el vocabulario empleados en los diálogos no son muy complicados, por lo que se trata de una buena opción para este nivel.

Blackadder

¿Os interesa la historia de Reino Unido? Seguro que como buenos pompeynianos o residentes en otras ciudades británicas, este tema puede que os llame la atención. Y si simplemente estáis en vuestros países de origen y estudiáis inglés, la historia es un buen vehículo para aproximaros a la lengua de Shakespeare. Para ello, una buena idea sería la serie Blackadder, producida por la BBC y emitida en la década de los 80. En ella, un viejo conocido de la ficción británica como es Rowan Atkinson (célebre por su caracterización de Mr Bean y por aparecer en películas como Love Actually Johnny English) nos introduce en diversas etapas de la historia británica de la mano de diversos personajes. Atkinson interpreta a Blackadder, un mismo personaje que aparece en todas las temporadas, correspondientes a su vez a una época histórica diferente. Lo hace acompañado de otros personajes también presentes a lo largo de toda la serie y de otros que se van sucediendo cada temporada, entre los cuales encontramos rostros tan conocidos como los de Stephen Fry y Hugh Laurie (el famoso Doctor House).

Dado que se trata de una comedia, el objetivo de Blackadder es hacer reír con un humor de lo más puramente británico. Si eres aficionado a este tipo de humor, que no te quepa duda alguna de que esta es tu serie. Bien es cierto que los diálogos se caracterizan por una velocidad algo elevada, por lo que los subtítulos a este nivel son imprescindibles para que no haya pérdidas en la comprensión y para disfrutar por completo de la serie, aunque sí que hay que reconocer la ayuda que supone la dicción de los personajes,  que sin duda os ayudarán a entender y a mejorar vuestra pronunciación.

Call the Midwife

La trama de Call the Midwife es simple: Jenny Lee es una joven enfermera que llega a una de las zonas más pobres y conflictivas del Londres de los años 50: East End. Allí empezará a trabajar como comadrona junto a las monjas del convento de Nonnatus House y otras enfermeras. Una de las caras más populares de la serie es la del personaje de Miranda Hart, actriz conocida principalmente por su propio programa en la televisión británica, Miranda.

El lenguaje empleado en la serie es en su mayoría simple, y los acentos no son muy marcados, lo cual os ayudará bastante a la hora de escuchar y entender los diálogos.

Doctor Who

Doctor Who es una de las series más famosas del Reino Unido, y quizá también del mundo. Lleva más de cincuenta años en antena, con tramas y personajes distintos en cada una de sus temporadas.

La trama principal se centra en el personaje del doctor, de nombre desconocido: un alienígena que se dedica a viajar en el tiempo con su Tardis para resolver misterios y ayudar a quien le necesite. El doctor se reencarna en distintas figuras a lo largo de la serie y cuenta con la ayuda de sus companions, que curiosamente siempre han sido mujeres.

La serie es muy buena, pero os recomiendo que empecéis por la temporada 5 de la serie moderna. En ella se describen las aventuras del undécimo doctor, encarnado por Matt Smith (también protagonista de The Crown), y su companion, Amy Pond, interpretada por Karen Gillan (Jumanji, Guardians of the Galaxy). La producción es mucho mejor que en temporadas anteriores, así como la trama en general. En esta serie podréis apreciar diferentes acentos (Karen Gillan es escocesa, mientras que Matt Smith, por ejemplo, es de Northampton, en East Midlands), lo cual siempre os vendrá bien para hacer oído.

Downton Abbey

La majestuosidad de la época, el ingenio de los guionistas y su magnífico elenco hacen de Downton Abbey una serie inolvidable, pero también accesible y muy útil en el proceso de mejora de vuestro nivel de inglés. Además, ¿quién no ha soñado alguna vez con vivir en esa casa? Si os acaba gustando la serie, siempre podéis visitar Highclere Castle y revivir las escenas más memorables de la serie.

La trama se centra en la vida de la aristocrática familia Crawley, liderada por Lord Grantham, conde de Downton, y los criados que trabajan en su casa, Downton Abbey. A pesar de tener tres hijas, Lord Grantham precisa de un heredero barón para que ocupe su lugar cuando él ya no esté presente. Tras la muerte del futuro heredero en el hundimiento del Titanic, el siguiente en la línea de sucesión resulta ser un primo lejano del conde, Matthew Crawley, proveniente de la clase media y abogado de profesión.

Entre las caras conocidas se encuentra Maggie Smith, que encarna a la profesora McGonagall en la saga de Harry Potter. Sus diálogos son los mejores, seguro que os quedáis con muchas de sus frases para después plasmarlas en vuestras redacciones o, mejor aún, en la sección de speaking. El acento de los personajes, en especial de los de clase alta, es muy claro y preciso, por lo que no tendréis problemas en este sentido. Los diálogos son fluidos pero no demasiado rápidos. Quizá el vocabulario puede llegar a ser algo complejo al principio, pero os acostumbraréis a las expresiones que emplean a lo largo de la serie, y sobre todo a la gramática.

Friends

¿Qué puedo decir de Friends? Se podría decir que es la precursora de todas las series de comedia que tenemos en la actualidad, y nunca nos cansamos de verla. La serie narra las divertidas aventuras de seis amigos en la ciudad de Nueva York: Rachel (Jennifer Aniston), Monica (Courteney Cox), Phoebe (Lisa Kudrow), Ross (David Schwimmer), Chandler (Matthew Perry) y Joey (Matt LeBlanc). La mayor parte de sus anécdotas tienen lugar en The Central Perk, la cafetería a la que siempre acuden para encontrarse y en la que Rachel empieza a trabajar.

A la serie no le falta nada: tiene humor, es breve en cuanto a la duración de sus capítulos y las tramas son muy originales. El acento de los personajes es estadounidense estándar, por lo que no tendréis problema con ello, pero la rapidez de los diálogos en varias ocasiones sí os puede resultar complicada, así como algunas de las bromas y juegos de palabras que se emplean en los diálogos.

How I Met Your Mother

Si poca duda me cabe de que conocíais Friends, igualmente estoy segura de que mínimo os debe sonar How I Met Your Mother, una de las sitcoms más celebradas y seguidas en el mundo. A lo largo de sus 9 temporadas el entrañable grupo de amigos formado por Ted, Robin, Lily, Marshall y Barney vivirá desternillantes historias y situaciones que te engancharán a poco que seas un amante de la comedia. Esta serie comienza con un Ted que le cuenta a sus hijos lo que fue la historia de cómo conoció a la que sería su esposa y madre de esos niños. No desesperéis por saberlo, la espera será larga… pero os aseguro que merecerá la pena.

La variedad de inglés empleada en la serie es un inglés estadounidense muy estándar y en general fácil de entender, aunque también podréis acercaros al exotismo del acento canadiense gracias al personaje de Robin. Dada su naturaleza humorística, abundan los chistes, referencias culturales y juegos de palabras que pasarán a formar parte de vuestro imaginario, que al mismo tiempo conforman una verdadera cultura para los seguidores de la serie. It’s going to be legen-… wait for it… -dary!

My Life in Film

Si habéis visto Sherlock, uno de los actores que salen en esta serie os sonará. Se trata de Andrew Scott, que da vida a Moriarty en la famosa serie detectivesca. Sin embargo, en esta otra tiene un papel bien distinto. Otra cara conocida es la de Kris Marshall, actor que figura en el elenco principal de Love Actually.

Art es un aspirante a director de cine que se mete en bastantes líos con el único objetivo de inspirarse y crear nuevas tramas, a pesar de que nunca consigue terminar ningún guión o rodar ninguna película. Jones, su compañero de piso (interpretado por Andrew Scott), sufre todos los infortunios creados por su amigo. La novia de este último, Beth, no soporta a Art, para quien el sentimiento es mutuo.

My Life in Film, emitida en el año 2004 en BBC Three, es bastante divertida y fácil de seguir. Solo cuenta con seis episodios, los cuales podéis encontrar sin ningún problema en YouTube. Las tramas son simples, el acento es británico estándar y si tenéis problemas con la posible rapidez de los diálogos, siempre podéis descargar los subtítulos.

Pretty Little Liars

Llevo siguiendo esta serie desde que empezó, hace ya casi siete años. Conozco a mucha gente que ha desistido porque la trama se ha vuelto demasiado complicada y, en ocasiones, poco creíble, pero a mí me sigue enganchando tanto como el primer día.

Pretty Little Liars sigue a cinco chicas: Alison, Aria, Hanna, Spencer y Emily. La primera de ellas desaparece una noche de verano. Un año después, y todavía sin rastro de ella, las cuatro amigas restantes empiezan a recibir mensajes haciéndoles ver que muchos de sus secretos no son tan «secretos», todos ellos firmados por una persona anónima que se hace llamar -A. Las chicas asumen que debe ser Alison, puesto que solo ella sabía de estos secretos, pero poco después aparece su cadáver y, aun así, las cuatro  protagonistas siguen recibiendo mensajes. La trama da varios giros inesperados en sus siete temporadas, por lo que no os la podéis perder.

En términos lingüísticos, el vocabulario empleado en la serie no es demasiado complicado, así como la dicción de los personajes y el ritmo al que hablan. El acento de los actores es estadounidense estándar, con ligera variación en algunos casos.

The Tudors

A muchos os sonará el nombre de Enrique VIII, probablemente por el hecho más conocido en la vida de este personaje histórico: tuvo seis mujeres e hizo ejecutar a dos de ellas. Aunque en sus numerosos retratos se puede apreciar su verdadero aspecto, en la ficción insisten en representarlo como un atractivo hombre de ojos azules y constitución delgada. Este es el caso en la serie The Tudors, en la que el actor Jonathan Rhys-Meyers da vida al malvado y caprichoso monarca.

En sus cuatro temporadas seremos testigos de cómo conoció, convivió y finalmente se deshizo de sus mujeres, empezando por Catalina de Aragón y terminando con Catherine Parr. Para mí, lo verdaderamente interesante viene de la mano de Anne Boleyn, encarnada por la actriz Natalie Dormer (Game of Thrones, Elementary, The Hunger Games), por lo que os recomiendo que no os lo perdáis. La pronunciación es clara y los diálogos son fluidos, aunque no rápidos en demasía.

¡Y hasta aquí la entrada de hoy! ¿Qué os ha parecido esta selección de series? ¿Añadiríais alguna otra? ¿Habéis probado ya alguna y no os convence? Contádmelo en la sección de comentarios, por correo electrónico o en la página en Facebook del blog. 🙂 ¡Espero vuestras sugerencias!

Hoy visitamos… Chichester

¡Hola de nuevo, pompeynianos!

Hacía tiempo que no escribía una entrada sobre posibles visitas que hacer desde Portsmouth (o desde cualquier otro punto del país, por supuesto), así que hoy hablaré de una pequeña ciudad situada a apenas media hora en tren de Pompey: Chichester.

Información básica

Chichester es la capital del condado de West Sussex, situado en la parte central del sur de Inglaterra. Se trata de una ciudad catedralicia que alberga algunos de los edificios más antiguos del país, cuya construcción data del siglo XI.

La primera vez que me fijé en Chichester fue de camino al aeropuerto de Gatwick en tren. La ruta Portsmouth – London Victoria suele hacer una parada en Chichester, y recuerdo que me impresionó bastante la catedral cuando la vi desde la ventana del tren. El nombre de la ciudad no me sonaba para nada, puesto que no figuraba en la lista de recomendaciones de sitios que visitar cerca de Portsmouth, pero la curiosidad me pudo y pronto planifiqué una visita.

Por dónde empezar y recorrido turístico

Chichester es una buena opción si queréis una visita buena, bonita y barata. Está cerca de Portsmouth (entre 20 y 30 minutos en tren dependiendo del día y la hora), por lo que podéis visitar la ciudad perfectamente cualquier día, no os llevará mucho tiempo. Como ya sabéis, el precio de los billetes de tren varía según la antelación con la que los compréis y los descuentos disponibles, pero un billete de ida y vuelta normal (es decir, sin bonificación por ser estudiantes y comprado de un día para otro) os puede salir por unas 8 libras.

Una vez comprados los billetes, ponemos rumbo a Chichester. Lo primero que vemos cuando nos bajamos del tren es el aparcamiento y, pocos metros más adelante, un pub llamado The Globe. Si giramos a la izquierda llegaremos a Southgate, una calle larguísima que nos llevará hasta el corazón de la ciudad. Sin embargo, lo que veréis a vuestro alrededor no será una maravilla: casas de apuestas, pubs, tiendas de electrodomésticos, peluquerías, inmobiliarias, algún supermercado… lo típico. El verdadero atractivo de la ciudad lo encontraréis girando a la izquierda a partir del número 53 de South Street, cuando lleguéis a una especie de entrada a la catedral. Reconoceréis la entrada cuando la veáis, no tiene pérdida. A partir de aquí tenéis dos opciones: seguir recorriendo South Street hasta llegar al centro de la ciudad o bien entrar a la catedral por el punto que os he descrito. Yo me decanté por esta última, por lo que avancé por Canon Lane hasta llegar a la catedral.

Llegados a este punto, y antes de girar a la derecha en Canon Lane para ir a la catedral, os recomiendo que visitéis Bishop’s Palace Gardens. Para ello, seguid todo recto hasta que veáis la entrada a los jardines, no tiene pérdida.

Chichester Cathedral.

La entrada a la catedral es gratuita, aunque siempre se aceptan donativos. Lo cierto es que merece la pena entrar, ya que tiene un encanto especial: se trata de una catedral muy luminosa y amplia, muy diferente de las que estamos acostumbrados a ver en Londres, por ejemplo. Fue construida hace 900 años y combina diferentes estilos arquitectónicos.

Al salir de la catedral nos dirigimos a West Street, al final de la cual nos encontraremos uno de los monumentos más representativos de esta ciudad: Chichester Cross. Construido por el obispo de Chichester en 1477, el cometido de este monolito era el de servir como punto de encuentro para los ciudadanos, un lugar en el que vender sus mercancías y hacer vida social. También constituye el punto neurálgico de la ciudad, en el que confluyen las cuatro calles principales de esta capital: North Street, South Street, East Street y West Street.

Chichester Cross.

A partir de aquí recomiendo dar un paseo por East Street, girar a la izquierda en East Walls y seguir recto hasta llegar a Jubilee Gardens y Priory Park. Es aquí donde se encuentra una de las iglesias más antiguas del condado, The Guildhall, construida entre 1270 y 1280. A partir de aquí podéis salir por North Walls y recorrer North Street, una de las principales calles comerciales de la ciudad.

Vistas desde Priory Park, Chichester. Foto cortersía de Hitched.co.uk.

Este fue mi recorrido. Como veis, fue una visita breve pero bastante agradable, lo cual no significa que no haya más cosas que ver en Chichester: podéis ir al museo de aviación militar de Tangmere, visitar Goodwood House o incluso, si os apetece, ver el campus de la Universidad de Chichester. Lo que sí es cierto es que estas últimas opciones de las que os hablo están bastante lejos del centro de la ciudad, por lo que no son muy recomendables. Lo que sí merece la pena, sin embargo, es conocer el palacio romano de Fishbourne, del que os hablaré dentro de poco en otra entrada.

Dónde comer

Lo más económico, por supuesto, es comprar un Lunch Deal en cualquier supermercado, especialmente en Sainsbury’s. Sin embargo, si os apetece almorzar a buen precio (dentro de los estándares británicos) os recomiendo los siguientes sitios: Wagamama, Zizzi’s, Pizza Express y Real Burger Kitchen (todos en South Street); Carluccio’s (en Eastgate Square, cerca de East Street) y Ask Italian (East Street). Podéis consultar el menú de todos estos establecimientos en sus respectivos sitios web.

Si queréis desayunar, lo mejor siempre es ir a un buen pub tradicional, como los de la cadena Wetherspoon’s. En Chichester podéis encontrar dos, pero el más cercano al centro de la ciudad es The Dolphin & Anchor, en West Street. También válido para almorzar y cenar.

Otros puntos de interés

Si os gusta leer, os recomiendo que os paséis por Kim’s Bookshop, en South Street. Tienen libros tanto nuevos como de segunda mano a muy buen precio. Otra tienda que me encantó fue The Sweet Jar, también en South Street. Para que os hagáis una idea, aquí os dejo su sitio web. No os vais a arrepentir. 🙂

¡Y hasta aquí la entrada de hoy! Espero que visitéis Chichester y que os acabe gustando tanto como a mí, o incluso más. Si vais, no os olvidéis de contarme qué tal os ha ido, o si recomendáis algún otro sitio que no haya incluido en esta entrada. 😛 Ya sabéis que podéis poneros en contacto conmigo a través de nuestra página en Facebook, por correo electrónico o bien escribiendo un comentario aquí.

¡Hasta la próxima!

Festividades en Reino Unido: May Day

¡Hola, Pompeynianos!

¡Cuánto tiempo sin leernos! Como ya sabéis gracias a nuestra página en Facebook, he estado bastante liada estos seis meses, de ahí que no pudiera dedicarle el tiempo que este blog requiere y merece. Sin embargo, vuelvo cargada de ideas para estos meses y, sobre todo, con muchísima ilusión. 🙂 ¡Así que no os perdáis todo lo que está por venir!

Empezamos esta nueva etapa con una entrada dedicada al May Day, una festividad que se celebra en el país el primer día del mes de mayo. Quizá ya hayáis oído hablar de ella, pero ¿sabéis dónde se encuentra su origen? ¿Cómo la celebran los británicos? ¿Se trata de un día festivo (Bank Holiday) todos los años? Y, lo más importante, ¿qué debemos saber para poder celebrarla como dios manda? Seguid leyendo y obtendréis respuesta a todas estas preguntas.

Información básica

Comencemos por aprender algunos datos básicos sobre este día. May Day (que no debe confundirse con el término mayday, empleado como llamada de socorro en el mundo de la aviación) hace referencia al primer día del mes de mayo. Cabe destacar que no todos los 1 de mayo son festivos en el país: únicamente formarán parte de los Bank Holidays si el día en cuestión cae en lunes, tal y como es el caso este año.

Pero, ¿qué se celebra exactamente en May Day? La llegada del «verano», o más bien del buen tiempo, aunque no es lo único que se festeja en este día. Como todos sabéis, el 1 de mayo también marca una fecha de especial importancia: el día internacional del trabajador.

Origen

Reino Unido lleva celebrando el May Day desde hace más de 2000 años. Sus inicios se encuentran en el pueblo celta, que ya entonces conmemoraba la llegada del verano en este día en forma de festival, al que denominaron Beltane (y que sigue celebrándose como tal en algunos pueblos en Inglaterra). Asimismo, los romanos dedicaban este día a la diosa Flora, para la que cortaban un tronco de gran tamaño y lo decoraban con cintas y flores, lo cual desembocó más tarde en una de las tradiciones más representativas del May Day: el baile de las cintas (Maypole dancing en inglés).

Baile de las cintas y danza Morris en sus orígenes.

Durante los siglos XVI y XVII se popularizó la creación de guirnaldas hechas con flores y hojas, cada cual más elaborada. Por ello, a partir de finales del siglo XVIII empezaron a originarse las primeras competiciones de guirnaldas, las cuales debían ser llevadas alrededor del cuerpo a modo de disfraz y podían llegar a incluir piezas de plata. Al final, tan poco podía verse de la persona que llevaba las guirnaldas que se les empezó a llamar Jack in the Green. De hecho, quedó constancia de que ya en el año 1889 se sacaba en procesión a un Jack in the Green en la ciudad de Hastings, una tradición que todavía perdura.

May Day en Reino Unido

La festividad ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de los siglos, de manera que lo que hoy se celebra en Reino Unido, aunque similar, no tiene mucho que ver con los actos tradicionales. De hecho, no en todo el país se llega a celebrar este día: el May Day se suele festejar principalmente en pueblos y pequeñas ciudades, tratándose de una ocasión única para dejarse envolver por la cultura británica.

¿Qué se suele hacer en May Day? Cada festival varía, por supuesto, pero lo típico es que todos los vecinos se reúnan en un punto clave del pueblo y decoren las calles de guirnaldas de colores y flores. Una vez allí, los niños bailan alrededor de un poste con cintas de colores y flores, lo cual constituye una versión moderna del Maypole dancing. Este poste simboliza el final del invierno. Otro rito de gran importancia este día es la coronación de la Reina de Mayo (May Queen), la cual eligen entre las niñas del pueblo. También tienen lugar largas procesiones de gente disfrazada de Jack in the Green, como podéis ver en la siguiente imagen:

Festival de Jack in the Green en Hastings. Foto cortesía de Diamond Geezer, Flickr.

Por otro lado, otro de los ritos de los que oiréis hablar en este día es la danza Morris (Morris dancing), en la que los bailarines suelen emplear palos, espadas y pañuelos mientras bailan al son de la coreografía.

En Padstow, en el condado de Cornwall, es tradición salir a la calle y formar parte del ‘Obby ‘Oss Festival, para el cual varias personas se disfrazan de caballo. Hay dos caballos rivales: por un lado, el Old ‘Oss, decorado con motivos rojos y blancos; por el otro, el Blue Ribbon ‘Oss o Peace ‘Oss, cuyos colores son el azul y el blanco. Cada caballo tiene su propio grupo de seguidores, que se visten de los colores propios del caballo al que apoyan. Esta celebración, aunque algo diferente, también tiene lugar en otros puntos de la geografía británica, como Minehead (en Somerset) y Combe Martin (Devon).

‘Obby ‘Oss Festival en Padstow. Foto cortesía de Barry, Flickr.

Una de las celebraciones del 1 de mayo más populares del país es, sin duda, la que tiene lugar en Oxford. Sus habitantes se reúnen a las 06.00 de la mañana en Magdalen Bridge para escuchar los tradicionales madrigales (madrigals en inglés), cantados por el coro de la universidad en la azotea de Magdalen College. Precisamente es en Magdalen Bridge donde tiene lugar una de las tradiciones más recientes y peligrosas del May Day: tirarse desde el puente al río Cherwell. Después, el museo Ashmolean sirve un desayuno típico inglés en su terraza, acompañado de un buen espectáculo de danza Morris sobre las 10.00 de la mañana.

Otros festivales y ritos famosos tienen lugar en Edimburgo (Beltane Fire Festival), Rochester (Sweeps Festival), Berwick-Upon-Tweed (Riding of the Bounds), Cornwall (Helston Flora and Furry Dance; Flower Boat Ritual), Kingsbury Episcopi (May Day Festival), Charlton-on-Otmoor y Durham. Podéis encontrar más información acerca de ellos aquí y aquí.

Celebraciones en Portsmouth y en el sur de Inglaterra

¡Ya solo nos queda disfrutar de esta festividad como dios manda! A continuación, os presento algunos de los festivales y eventos celebrados en torno al May Day tanto en Portsmouth como en ciudades y pueblos cercanos:

  • Mayfly Music and Arts Festival: cuarta edición de este festival musical, que tendrá lugar el próximo lunes en Square Tower desde el mediodía hasta las 20.00 h. Muy recomendable si queréis disfrutar de una velada llena de música acústica, fotografías, cuadros, poesía… y, por supuesto, comida, en concreto cerveza artesanal, tarta, café y té. La entrada es gratuita.
  • May Fayre: celebrada en los alrededores de St Mary’s Church, en el corazón de Fratton, esta feria es visitada por 10.000 personas cada mes de mayo y dispone de una gran variedad de actividades y casetas, entre las que destaca la de Real Ale. Si os interesa, no tenéis más que pasaros de 10.00 a 16.00 h.
  • May Day Family Fair: de entrada gratuita, se celebrará una feria familiar con motivo de la celebración del May Day en el Explosion Museum of Naval Firepower, en Gosport, fácilmente accesible en ferry desde The Hard. Otra celebración clave en Gosport durante el mismo día tendrá lugar en el pueblecito de Living History.
  • Rural & Seaside Show: aunque no tiene nada que ver con la festividad de la que hablamos en esta entrada, nos parece oportuno mencionar que podéis disfrutar de este espectáculo durante este puente. ¡Preparaos para participar en desfiles de coches de caballos, tiro con arco, recorridos en burro, carreras de hurones, mercadillos y mucho más! En el siguiente vídeo, cortesía de TeamLocals, podréis haceros una idea de cómo será el espectáculo de este año.
  • Morris Men Dancing (Southampton): no es un festival en sí, pero sí un curioso evento del que podréis formar parte si os encontráis cerca de Southampton. En él, un grupo de hombres bailarán la danza tradicional Morris en Bargate para celebrar la llegada del verano. ¿La única pega? Preparaos para madrugar, puesto que empieza a las 05.00 de la mañana. Más información aquí.
  • May Day Festival en Whitchurch (Winchester/Basingstoke): el festival de Whitchurch es uno de los más populares y tradicionales en el país. El enclave, que se encuentra entre Basingstoke y Winchester, celebra el 1 de mayo en un antiguo molino llamado Whitchurch Silk Mill, que es testigo cada año de actos bastante variados, entre los que destaca el baile de las cintas o Maypole dancing. Podéis encontrar más información aquí.
  • Jack in the Green May Day Festival (Hastings): probablemente uno de los festivales dedicados al May Day más completos. Dura cuatro días y puede consultarse la programación aquí.
  • May Day Morris (Shoreham-By-Sea): en esta pequeña ciudad a medio camino de Brighton tiene lugar una de las celebraciones más curiosas en torno al May Day. El momento clave del día girará en torno a la coronación de la «reina de mayo» o May Queen, así que aseguraos de estar en East Street a tiempo.

¡Y hasta aquí la entrada de hoy! Espero que os haya resultado interesante esta festividad y, por supuesto, que os animéis a salir a celebrarla mañana. 🙂

¡Hasta la próxima!