Erasmus en Portsmouth: ¿residencia o casa para compartir?

¡Hola, pompeynianos!

Hoy vamos a hablar de un tema acerca del cual me preguntáis bastante por correo electrónico y que resulta ser uno de los primeros problemas que os planteáis a la hora de planificar vuestra estancia Erasmus: ¿nos vamos a una residencia o buscamos compañeros y casa para compartir? ¿Qué ventajas y desventajas tiene cada opción? ¿Qué otras opciones existen?

Todo lo que voy a contar a continuación está basado en mi experiencia y en lo que vi durante mi año en Portsmouth, pero, como con todo, esta cuestión también depende de vosotros mismos y de los objetivos que tengáis en mente para este año tan importante. Si para vosotros lo primordial es mejorar vuestro nivel de inglés, no os aconsejaría para nada compartir casa con compañeros de vuestra misma nacionalidad o lengua materna. Por el contrario, si lo que buscáis es vivir una experiencia diferente y ya conocéis a gente con la que vais a compartir destino Erasmus, seguramente prefiráis compartir casa con ellos. Haré referencia a este tema más adelante, por lo que centrémonos primero en lo que me gusta llamar «el eterno dilema».

Rees Hall, residencia de la Universidad de Portsmouth.

El eterno dilema

¿Nos vamos a una residencia o buscamos compañeros para alquilar una casa? Ambas opciones tienen, como todo, ventajas y desventajas, de manera que en las siguientes tablas os he recopilado las más importantes y que debéis tener en cuenta a la hora de tomar la decisión.

Empecemos por las residencias. A mi parecer, la principal ventaja de escoger esta alternativa se encuentra en el aspecto económico. Me explico: las residencias suelen incluir el coste de las facturas (agua, gas, electricidad e internet) dentro del precio del alojamiento en sí (con todos los servicios que ofrecen a este respecto), por lo general más económico que si buscamos un alquiler por nuestra cuenta (que la mayoría de las veces no incluye todas las facturas). Al ser un precio fijo, sabréis también en todo momento la cantidad de dinero que necesitaréis cada mes. Además, la comodidad de no tener que estar pendiente del dinero que nos queda en el contador y de no tener que salir a cualquier hora a buscar vuestro paypoint más cercano para recargar las tarjetas no tiene precio. Otro aspecto favorable es que no tendréis que preocuparos en buscar compañías de internet, ni esperar a que os lo instalen, ni tener que firmar ningún contrato engañoso: llegáis a la residencia y ya disponéis de todo lo que os hará falta, sin más (a excepción de la ropa de cama y otros objetos de primera necesidad; podéis encontrar una guía rápida de cosas que necesitaréis aquí). En este sentido, tampoco tendréis que pensar en compartir gastos con el resto de compañeros.

Las residencias suelen encontrarse muy céntricas y cercanas a las distintas facultades de la universidad, por lo que por norma general no tendréis que depender de ningún medio de transporte para llegar a tiempo a clase. Otro aspecto muy interesante que ofrece esta opción tiene que ver con la oportunidad de conocer a gente nueva, de distintas nacionalidades y culturas y de las cuales poder aprender muchísimas cosas.

RESIDENCIAS
Ventajas Desventajas
  • Facturas incluidas
  • Dificultad de conseguir una plaza
  • Mayor comodidad
  • Restricciones impuestas por la residencia
  • Cercanas a la universidad
  • Instalaciones compartidas con muchas personas
  • Oportunidad de conocer a gente nueva

Pero no es oro todo lo que reluce, por desgracia. A estas ventajas debemos sumarle algunos puntos negativos, siendo el más importante la (casi) imposibilidad de conseguir una plaza en las residencias de la universidad. Normalmente las universidades reciben un gran número de peticiones por parte de estudiantes internacionales que, a diferencia de los Erasmus, sí pagan las tasas de la universidad y se encuentran en una posición algo difícil a la hora de encontrar alojamiento. Por ello, las universidades suelen darle prioridad a este tipo de estudiantes. Si sobran plazas, los estudiantes Erasmus cuya estancia no supere un cuatrimestre tienen preferencia, así que podríamos decir que es muy difícil conseguir entrar en una residencia. Otra dificultad añadida en el caso de que sí consiguierais entrar vendría de la mano de la política de cada residencia en materia de restricciones, así como la posibilidad de no encontrar la tranquilidad y concentración necesarias para estudiar.

Veamos ahora las ventajas y desventajas que ofrecen las casas para compartir, la opción por la que yo acabé decantándome. Yo diría que la más importante y conveniente para cualquier estudiante es la independencia, o dicho de otro modo, la libertad que nos dan a la hora de organizar eventos, invitar a amigos o incluso entrar y salir de casa. Si bien es cierto que existen reglas impuestas por los caseros, éstas no suelen ser tan restrictivas como las de las residencias. Otro argumento pro-alquiler es que podemos elegir con quién vamos a compartir la casa y dónde, siempre y cuando lo hagáis con tiempo y asegurándonos de que las opciones que barajáis son las correctas. Con esto me refiero a que busquéis información sobre los barrios o zonas que tenéis en mente y, sobre todo, que os cercioréis de que los compañeros con los que vais a compartir la casa son de confianza y los conocéis lo suficientemente bien como para estar seguros de que no va a surgir ningún problema en materia de convivencia.

CASAS PARA COMPARTIR
Ventajas Desventajas
  • Independencia
  • Precio normalmente elevado
  • Menos restricciones
  • Seguridad
  • Elección de compañeros y barrio
  • Posibles problemas con el casero

Por otro lado, la principal desventaja de esta alternativa, como no podría ser de otra manera, es de índole económica. Depende de la zona, por supuesto, pero lo más usual es que los alquileres sean más elevados que la cuota de las residencias. Además, la mayoría de las casas de alquiler no incluyen todas las facturas (o incluso, como en mi caso, ninguna) en el precio final, por lo que el gasto suele ser aún mayor. Otro aspecto negativo es el tema de la seguridad, y con ello no quiero decir que Portsmouth sea una ciudad poco segura, pero sí que es cierto que duermes con más tranquilidad en una residencia, sabiendo que es muy poco probable que entren a robar con todos los dispositivos de seguridad que la universidad pone a disposición de las residencias. Por último, y también depende del caso, no es lo mismo el servicio de atención al estudiante de la residencia que el que proporciona el casero. Este último puede ponernos más pegas a la hora de devolver el depósito o arreglar desperfectos en la casa. En mi caso, he de decir que mis caseros fueron maravillosos e incluso accedieron a comprar un televisor y unos espejos antes de que nos instaláramos, y en todo momento se mostraron accesibles y cercanos, pero sé que éste no fue el caso de muchas otras personas.

Otras opciones

Otra opción, aunque menos popular que las anteriores, es el lodging, que consiste en buscar a una familia con la cual convivir durante todo el año. Se paga una cuota semanal o mensual que suele incluir las facturas y la comida y listo. Esta alternativa tiene la ventaja de que se conoce la cultura del país de primera mano, además de la posible reducción económica que conlleva compartir una casa con una familia desconocida. Entre las desventajas yo destacaría las posibles restricciones impuestas por la familia.

Como ya os comenté en una entrada anterior, la universidad también pone a vuestra disposición un servicio de alojamiento privado llamado Portsmouth Student Pad. Aquí podréis seleccionar las opciones que más os convengan y buscar una casa o una habitación para alquilar. Todas las casas y, por consiguiente, sus propietarios han sido registrados y evaluados por la propia universidad, por lo que se trata de una opción muy fiable. Si no encontráis nada de vuestro gusto aquí, podéis buscar en agencias como ésta, que mantiene un acuerdo con la Students’ Union de Portsmouth.

Al igual que existen residencias de la universidad, también podemos encontrar residencias privadas. Éstas son más escasas en número y posiblemente más caras que las primeras, pero en ocasiones pueden llegar a ser la única opción viable si no encontráis una casa que os dé confianza o una plaza en la residencia de la universidad. Algunos ejemplos que he encontrado son Catherine House, justo al lado de Victoria Park y la estación de Portsmouth & Southsea, y las residencias Unilife, pero la verdad es que no tengo ninguna referencia directa de ellas.

Recordad que podéis encontrar más información respecto a este tema en el extenso folleto que os ofrece la Universidad de Portsmouth. Si tenéis alguna duda o problema con vuestro alojamiento, contactad con el departamento de alojamiento para estudiantes internacionales (EU students) y os responderán a la máxima brevedad posible.

¡Y hasta aquí la entrada de hoy! Espero que os haya sido de utilidad para decidiros 🙂 No obstante, si tenéis alguna otra duda, sugerencia o comentario, podéis poneros en contacto conmigo de diversas maneras: dejando un comentario en esta entrada, a través de Twitter o Facebook, o bien por correo electrónico. 😛

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