12 diferencias culturales características del Reino Unido que acabarás apreciando

¡Bienvenidos a la vida británica, Pompeynianos!

Empieza el curso en la Universidad de Portsmouth y no hay nada como un día de lluvia otoñal, una buena taza de té, la sensación de que todo marcha sobre ruedas… excepto cuando te encuentras un ratón en tu habitación, la calefacción no funciona y, para colmo, te das cuenta de que apenas queda nada salvable de tu paraguas. Podría decirse que todo forma parte de las diferencias culturales existentes entre Reino Unido y el resto del mundo, o al menos nuestro mundo.

En esta entrada pretendo acercaros un poquito más a la cultura del país que me acogió a través de las «rarezas» que hacen de él un lugar tan peculiar y encantador. Muchos de vosotros puede que ya estéis familiarizados con la mayoría de lo que os voy a comentar, quizá porque habéis visitado Londres o cualquier otra ciudad británica o bien porque, como a mí, os interesa todo lo que empiece por brit- y termine en -ánico. Sea como fuere, os invito a que conozcáis estas diferencias que tanto chocan al principio y, por supuesto, a que compartáis qué otras se me pueden haber olvidado. 🙂

La orientación

Quizá «orientación» no sea la palabra más adecuada para describir este concepto, en especial si nos centramos únicamente en el sentido en el que se circula en Reino Unido. ¿Sabíais que un 34 % de la población mundial conduce por la izquierda? El origen de este hábito, aunque discutido, se encuentra en la Edad Media: los cocheros empleaban la mano derecha para sujetar el látigo mientras que con la izquierda se encargaban del control de las riendas. De esta manera, y para no lastimar a los posibles viandantes o carruajes que circulaban en dirección opuesta, conducían por el lado siniestro. Otra ventaja que aportaba circular por esta vía tenía que ver con los combates, ya que se podía atacar fácilmente al oponente por la derecha con, precisamente, la mano derecha, la más fuerte para la mayoría.

Sin embargo, no todo se reduce a la izquierda en Reino Unido. No hay más que dirigirse a una estación de metro o incluso a un establecimiento que cuente con dos plantas para percatarse de otra gran diferencia en cuanto a la orientación.

Posicionarse en la parte derecha de las escaleras británicas: todo un gesto británico. Foto cortesía de Daily Mail.

Posicionarse en la parte derecha de las escaleras británicas: todo un gesto británico. Foto cortesía de Alamy.

Modales y orientación se unen en una costumbre bastante típica: quedarse en el lado derecho de las escaleras mecánicas para, así, poder dejar espacio a aquellos que, por alguna razón, necesiten ir más rápido. Seguramente os encontraréis carteles que recen «Stand on the right», como los que podéis ver en la imagen, o incluso huellas de zapato pintadas en la parte derecha de las escaleras en la estaciones del metro de Londres. En el resto de escaleras mecánicas del país, sin embargo, aunque no se especifique esta regla debéis tenerla en cuenta.

El baño

Otras de las peculiaridades del país se encuentran en una de las habitaciones más usadas de la casa: el baño.

La primera de ellas es bastante irritante, y por una buena razón. Resulta que los británicos disponen de dos grifos en los lavabos y bañeras; uno para el agua fría y otro para el agua caliente. ¿La razón? El siguiente vídeo la ilustra muy bien (podéis seleccionar subtítulos tanto en inglés como en español):

Por supuesto una buena parte de casas, en especial las más modernas o remodeladas, cuentan con un solo grifo (al igual que en el resto del mundo). No obstante, para otros muchos es esencial conservar las costumbres, por lo que todavía es usual hallar este tipo de grifos en viviendas y establecimientos de distinto tipo. La verdad es que yo tuve suerte y mi casa era bastante moderna, pero si no os apetece lavaros las manos pasando del agua fría a la caliente y así sucesivamente, una buena solución sería esta.

Podéis localizar la siguiente peculiaridad británica en los interruptores de los baños y aseos. Como bien se explica en este vídeo, el temor a electrocutarse tras salir del baño o de lavarse las manos hizo que los británicos se decantaran por una cadena en lugar del típico interruptor de pared. Por esta razón tampoco vais a encontrar ningún enchufe en esta habitación, por lo que vais a tener que utilizar el secador y demás aparatos eléctricos en vuestros dormitorios o incluso en el pasillo. Resulta algo raro al principio, pero, como con todo, uno se acaba acostumbrando.

Los enchufes

Uno de los rasgos más característicos de la cultura británica recae en sus enchufes tan singulares. Cuentan con tres clavijas, a diferencia de las dos que estamos acostumbrados a ver en nuestros enchufes, y un interruptor para encenderos/apagarlos y así, de nuevo, asegurarnos de que no incendiamos la casa. No os molestéis en intentar que vuestros enchufes encajen, puesto que podéis acabar rompiéndolos. La mejor opción es comprar adaptadores en cualquier ferretería (preferiblemente en España porque son más baratos).

Enchufes de tres clavijas con sus interruptores. Foto cortesía de Guim.

Enchufes de tres clavijas con sus interruptores. Foto cortesía de Guim.

Las moquetas

Ah, la moqueta… ese artilugio tan amado y a la vez odiado por cualquier persona cabal. Amado porque, por supuesto, nos protege del frío del que se apoderan las casas en la época más invernal del año. Odiado porque existen pocas cosas más antihigiénicas que una moqueta con rastros de comida o manchas de posiblemente antes de la I Guerra Mundial. Además, es la causante de que las fregonas apenas se dejen ver en el país y de la obsesión de los británicos por las aspiradoras. Si visitáis una casa con moqueta tanto en la cocina como en los aseos, huid. Corred tanto como podáis o más.

Escoba y recogedor estándar que encontraréis en el país. Foto cortesía de John Lewis.

Escoba y recogedor estándar que encontraréis en el país. Foto cortesía de John Lewis.

Puede que las moquetas también sean las causantes de la escasez de escobas y recogedores normales… de cualquiera manera, no hay razón que justifique el tener que arrodillarse a lo Cenicienta mientras se intenta barrer el salón o la cocina. Demos gracias por la existencia de Wilko, la única cadena en la que vi que se vendían escobas y recogedores de estatura media.

Inquilinos adicionales

Todavía he de conocer a alguien que haya vivido en Reino Unido y que no se haya topado con ninguna rata o ratón en su casa. Los supermercados están repletos de trampas y venenos para hacer frente a los frecuentes roedores que merodean por nuestra habitación, e incluso es habitual que en cualquier libro, serie o película ambientada en el país se hable del tema. Es algo con lo que debemos vivir, tristemente… y no conviene para nada pensar en ello, al igual que ocurre con el tamaño desorbitado de los insectos. ¿Qué le dan de comer a las arañas en este país? No os miento cuando os digo que una vez me encontré una tarántula en el patio de mi casa. De hecho hace poco se habló de este tema en un conocido programa de la televisión británica, y es que resulta que durante esta época las arañas son más propensas a dejarse ver en nuestras casas, algo que incomoda bastante a la población.

Otros posibles vecinos, aunque más adorables, son los gatos. Es increíble el número de amigos felinos que os podéis encontrar en vuestro barrio y que de vez en cuando se dejan caer por vuestras casas para pedir comida y, sobre todo, cariño. Este que os enseño a continuación venía muy a menudo a verme (no nos engañemos, venía para echarse su debida siesta sobre la secadora):

Inquilino habitual en mi casa durante mi estancia en Portsmouth.

«Malas Pulgas», inquilino habitual en mi casa durante mi estancia en Portsmouth.

La lluvia

¿Qué sería de Gran Bretaña sin su particular lluvia? Aunque constante de manera generalizada durante todo el año, no en todos lados llueve igual. En el sur, por ejemplo, un típico día lluvioso no necesariamente va ligado al paraguas, puesto que en la mayoría de las veces se trata de una lluvia muy fina o irregular y que pocas veces llega a mojar. Por ello, lo más común es que apenas se utilice el paraguas, prefiriendo en su lugar invertir en unas buenas wellies y un impermeable.

Un día normal en Reino Unido. Foto cortesía del diario Express.

Un día normal en Reino Unido. Foto cortesía del diario Express.

Por otro lado, al tratarse de un clima tan cambiante es normal que la lluvia nos pille desprevenidos y, por tanto, sin paraguas, por lo que imágenes como las que os enseño arriba no se hacen de rogar. No obstante, si vivís en Portsmouth os recomiendo que ni os molestéis en comprar un paraguas, ya que no os va a durar ni un minuto (veinte segundos tardó el mío en romperse por culpa del viento en Southampton; fueron cinco libras muy mal gastadas).

Esa bebida llamada squash

Recuerdo perfectamente mi primer día en Portsmouth: llegamos a la ciudad en tren, conocimos a los landlords y fuimos directas al supermercado a comprar edredones, almohadas y, cómo no, comida para poder subsistir unos días. Una vez en el supermercado llegué al pasillo de los zumos y refrescos, y pensé que sería una buena opción comprar zumo de naranja para desayunar el resto de días (sí, sé que el zumo de naranja embotellado es una asquerosidad, pero no teníamos exprimidor todavía).

El pasillo de los squash en un supermercado cualquiera.

El pasillo de los squash en un supermercado cualquiera.

El caso es que me decanté por uno de ellos, de la marca Robinson, que parecía tener buena pinta. Hice caso omiso a lo que mi compañera de casa me estaba diciendo, algo así como que era zumo concentrado… y es una lástima, porque si le hubiera prestado más atención no habría probado esta monstruosidad llamada squash. Obviamente, al no saber qué era, a la mañana siguiente me eché un buen vaso de esta bebida y fue entonces cuando comprobé lo que era el zumo concentrado: polvo con apariencia de líquido que debe ser mezclado en pequeñas proporciones con agua para poder ser bebido. Nunca más lo volví a tomar, y os recomiendo que nunca lo hagáis.

Los horarios

Admitámoslo: venimos de España, un país en el que no es raro almorzar a las 15:00 y las tiendas cierran normalmente hacia las 21:00 y, obviamente, esperamos dar con horarios similares en cualquier país que visitamos. Siento mucho deciros que en Reino Unido (bueno, en realidad en el resto del mundo) no vais a ver tiendas abiertas a esa hora… de hecho, la mayoría suele cerrar a las 18:00, exceptuando los restaurantes y pubs, que suelen permanecer abiertos hasta las 00:00. El horario de comidas también se ve afectado por esta diferencia, de manera que los establecimientos sirven almuerzos hasta las 14:00 y cenas hasta las 21.00-21:30, sirviendo como excepción los locales de comida rápida.

Asimismo, el horario de trabajo estándar en Reino Unido suele ser de 09:00 a 17:00 (el famoso 9 to 5, como bien se refleja en esta canción de Sheena Easton).

Las bicicletas

Es increíble el número de bicicletas que podéis avistar en un día normal en el país. Es uno de los medios de transporte preferidos de los británicos, cada vez más populares entre la población de cualquier edad. Recuerdo una vez cuando, de camino a la estación de Fratton desde mi casa a las 04:45 de la mañana (necesitaba coger el tren para llegar a Gatwick y coger un avión) y en medio de la soledad que caracteriza a la ciudad a esas horas, me encontré a varios trabajadores e inclusos señoras ancianas en bicicleta. Los primeros suelen subirse al tren con la bicicleta a cuestas para, una vez en su destino, seguir el recorrido sobre ruedas.

La bicicleta, el medio de transporte favorito (después del tren) en Reino Unido. Foto cortesía del diario Telegraph.

La bicicleta, el medio de transporte favorito (después del tren) en Reino Unido. Foto cortesía del diario Telegraph.

Sí, es el medio de transporte más popular, pero también el que mayor índice de robos acumula. Es usual ver cómo, tenazas en mano a plena luz del día, roban bicicletas en cualquier punto del país. Se podría decir que es tan fácil como robarle un caramelo a un niño. Por supuesto, a menos que deis con ella por casualidad, resulta prácticamente imposible recuperar la bicicleta a pesar de denunciar el robo en la comisaría más cercana. Por ello lo más práctico es gastarse lo menos posible en una de segunda mano, comprar un buen candado y guardarla dentro de casa siempre que sea posible.

Los medios de y para la comunicación

Otro dato curioso de la cultura británica, bien arraigado en ella, viene dado por el uso de los teléfonos móviles, y en especial de los mensajes de texto. Con estos últimos me refiero a los convencionales, no a servicios de mensajería gratuitos tipo Whatsapp. Según un estudio realizado por la Open University en 2014, un ciudadano británico normal envía una media de 170 mensajes de texto al mes. No es de extrañar, pues, que las tarifas ofertadas por las compañías operadoras incluyan un gran número de mensajes gratuitos en sus promociones.

Tened esto en cuenta cuando le deis vuestro número a cualquier británico. Lo más probable es que no os llamen o avisen por Whatsapp o incluso Facebook para quedar, sino que os manden un mensaje de texto. Os conviene, por tanto, encontrar una buena promoción que incluya mensajes gratuitos o a buen precio.

Asimismo, otra diferencia relacionada con los medios de comunicación de la que debéis tener constancia se llama tabloide. Aunque la población más joven es cada vez más reacia a comprar periódicos o incluso consultarlos online, se trata de una realidad común entre la mayoría de los británicos. Este tipo de prensa, sensacionalista a más no poder, centra sus esfuerzos en atraer al máximo número posible de lectores a través de la publicación de noticias extremadamente exageradas y de dudosa veracidad. Un buen ejemplo es el diario Daily Mail.

Las habitaciones

Volvemos a la vivienda británica para hacernos eco de otra diferencia cultural más: la cama. Lo más usual en Reino Unido es que la mayoría de las habitaciones individuales que se alquilan vengan equipadas con una cama de un buen tamaño (lo que en inglés se dice double bed y podría compararse con las camas de matrimonio en España). No hace falta decir que esta diferencia suele encantarnos e incluso malacostumbrarnos porque, seamos sinceros, ¿quién quiere volver a dormir en una minúscula cama individual tras haber vivido un año entero con una cama de matrimonio para uno solo?

Cama estándar en las habitaciones para estudiantes. Foto cortesía de The Huffington Post.

Cama doble en las habitaciones para estudiantes. Foto cortesía de The Huffington Post.

Además, otra peculiaridad es que no vais a encontrar almohadas como las españolas. Lo común en este país es que se utilicen dos pequeñas almohadas en lugar de una grande y larga. Yo he de admitir que me acostumbré y no consigo dormir sin ellas.

Las disculpas

Como ya os comenté en alguna ocasión, la palabra favorita de cualquier británico es «perdón». Disculparse por absolutamente todo a todas horas, aunque no sea su culpa, forma parte de la cultura de este país… y la verdad es que uno echa de menos ese sorry cuando alguien tropieza contigo en la calle y pasa de largo como si fueras invisible.

Todavía me hace gracia cuando pienso en las veces en las que un tren se retrasa cinco minutos y suena un anuncio en megafonía que empieza tal que así: «We are sorry to announce…». Se admiten variables, por supuesto: así, a partir de 10 minutos se cambia el sorry por el  very sorry, y a partir de 15, por extremely sorry. Se lo toman muy en serio.

Sorry, la palabra preferida de los británicos. Foto cortesía de Alamy.

Sorry, la palabra preferida de los británicos. Foto cortesía de Alamy.

Y así, no sin antes disculparme por la extensión, terminamos la entrada de hoy. Espero que os haya ayudado a comprender mejor la sociedad en la que os encontráis en estos momentos o incluso haberos robado alguna sonrisa melancólica si ya no vivís en el país y os ha gustado rememorar estas pequeñas grandes diferencias que, sin duda, hacen de Reino Unido un país único e inigualable. 🙂

¡Hasta la próxima!

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